martes, 26 de agosto de 2014

IDENTIDAD Y CAMBIO SOCIAL



Intervención en la conmemoración del Vigésimo aniversario de la Escuela Española de Terapia Reichiana

Carlos San Martín González
Pedagogo y Terapeuta Sexual




Traigo el saludo de mis compañeros y compañeras de la Fundación Sexpol y el encargo expreso de manifestarles el profundo respeto que vuestra organización, hermana nuestra desde sus inicios, se ha ganado con su devenir histórico durante todos estos años.

Al iniciar una conversación sobre cualquier materia es previo y necesario, para que pueda haber entendimiento, que se establezcan acuerdos sobre el significado de los términos esenciales que se tratarán en el intercambio ideológico que se plantea. Por ello iniciaré esta conversación haciéndoos presente lo que yo entiendo por identidad, primero, y luego lo que entiendo por cambio social. En este primer apartado, desde luego, ya se irán desgranando algunas ideas personales que podrán exponeros mi postura y que creo nos servirán para la discusión posterior.

El Ser Humano, desde su más tierna infancia, está recibiendo estímulos desde su entorno que lo van condicionando, que lo van moldeando de acuerdo con los patrones imperantes en su sociedad, que lo construyen introduciendo en su existencia modelos que determinarán, en gran medida, sus valores, sus normas, sus deseos e, incluso, construirán su personalidad.

Así, T. Luckmann, autor de libros como “Teoría de la acción social”, editado en  1996, en Buenos Aires, e “Introducción a la teoría de sistemas”, también en 1996, pero esta vez editado en México, y que en 2001 publicase “Sobre la identidad” en Madrid, dice: “....los hombres aprenden a actuar mediante procesos históricos de socialización y no de cualquier manera, sino de una manera y modo determinados, lo cual debe considerarse con la mayor naturalidad, como el modo y manera de actuar en la sociedad en la que viven, en la época en la que crecen. Aprenden del prójimo (especialmente de sus relaciones) lo que es valioso y deseable, lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo. Se apropian de las medidas de valor por medio de referencias morales, estéticas y prácticas....”. También señala, “La identidad funciona como un principio de control por el que se orientan los deseos, planes, actos y relaciones de un sujeto”, haciendo alusión a referentes cognoscitivos, afectivos y volitivos que estarían condicionando desde el aprendizaje la actitud vital de las personas frente a las demás y, sobre todo a si misma, con lo que se siente cómoda porque coincide con los modelos básicos imperantes.

Sin embargo hay que matizar que cada individuo, de acuerdo a sus potencialidades, desarrolla una identidad propia que, identificándole en lo general con su entorno, introduce elementos particulares que lo distinguen, estableciendo así su impronta propia que le diferencia de los demás, sin romper el contexto global que le hace único y distinto dentro de la similitud  propia de su grupo socio cultural.

Los modelos que se van implantando en cada sujeto, al funcionar,  lo hacen de manera espontánea, de forma inconsciente o subconsciente; son modelos que repiten lo aprendido y que, sean positivos o negativos para el sujeto, se harán presente en sus actuaciones. Cuando se viven en términos positivos se disfrutan y se intenta volver a vivirlos. Cuando se viven negativamente se trata de cambiarlos pero con la condición de mantenerse dentro de los límites que la propia cultura señala. De esta manera nos hayamos, con disfrute o sufrimiento, viviendo modelos imperantes en la sociedad en que nos encontramos. Esto es lo que se entiende por identidad.

Así se comprende que la identidad de una persona tiene que ver con sentirse integrada a su contexto social, confundida con sus usos y costumbres, con sus enfoques sociales, adaptada a sus valores. Y si la identidad es real debe sentirse cómoda en ella.

Y cuando las personas deben trasladarse desde un lugar a otro, cuando por razones particulares deben cambiar de hábitat, se encuentran con valores diferentes, con otras estructuras sociales que, en muchos casos, difieren de la identidad propia. En estos casos se vive un proceso de enculturación, es decir, se integran o, simplemente, quedan excluidas del nuevo grupo humano que, por las dificultades en la adaptación, les rechazarán. Serán mejor acogidas quienes asuman los valores de su nuevo contexto social.

Pero los valores imperantes en una sociedad van, poco a poco, modificándose con el paso del tiempo. Es imposible la eternidad en  las estructuras sociales, en los usos y costumbres.

Existe una relación dialéctica entre el individuo y su sociedad. La sociedad interviene en la  estructuración de los valores de los individuos, en sus formas de pensar, de sentir o de actuar. La sociedad moldea a las personas que la componen. Pero, a la vez, las personas que componen una sociedad la afectan, la modifican paso a paso. Así, dialécticamente, se van produciendo modificaciones que, lenta y casi imperceptiblemente, cambian a una sociedad produciendo enfrentamiento entre quienes desean mantener las estructuras básicas de la sociedad y quienes desean ir modificándolas para adaptarla a las condiciones nuevas que los individuos han creado.

Se producen, de esta manera, enfrentamientos de grupos que defienden a veces posturas encontradas  y que obedecen a intereses reales, propios de su situación social, económica y cultural, pero que no pocas veces sirven a intereses ajenos, que no corresponden a su propia realidad sino que, como producto de intervenciones educativas que tergiversan la realidad, obedecen a intereses de otros.

Los cambios sociales son inevitables pero se pueden manipular para intentar ralentizar lo más posible su aparición o para desviar su influencia en direcciones que sirvan a determinados intereses que no van en la dirección que el cambio está determinando sino al servicio de esos intereses, aún cuando la mayoría de la población se vea perjudicada por ello. Para esto se crean estructuras de poder que organizan la vida social, que condicionan la dirección del cambio. De esta forma vemos la aparición de un conjunto de organizaciones que van desde la iglesia como condicionante ideológico hasta la familia como determinante social pasando por la escuela y la universidad en donde también están presentes los presupuestos ideológicos de las organizaciones de poder.

Visto así el problema pareciera que los cambios fuesen imposibles de realizar o, al menos, que nunca pudiesen llevar la dirección que determinan las propias circunstancias. No es así. Los cambios se producen irremediablemente pero para ello es preciso llevar adelante algunas cuestiones básicas que a mi entender no son fáciles de conseguir. Por lo tanto los cambios se producirán de todas formas. La cuestión es que el cambio sea aceptado por los sectores que controlan la toma de decisiones políticas dentro del grupo humano a que se refiera el cambio.

En los diferentes grupos humanos surgen condiciones objetivas que conducen a la necesidad de modificar estructuras para el cambio. Se modifican situaciones concretas como producto del avance de la Ciencia y de la Técnica. El pensamiento humano, por lo tanto, debe adaptarse a estos avances y aceptarlos aún cuando en ciertos casos esos avances modifican negativamente la situación particular de algunas personas. Y los sectores que se ven perjudicados con el cambio tienden, si les es posible, a desinformar, a tergiversar, a engañar si es necesario a fin de confundir a los que pudiendo favorecerse con el cambio, piensen lo contrario y actúen en contra de sus propios intereses para permitir solo aquellos cambios que superficialmente modifiquen la situación para que, esencialmente, no cambie nada y se mantengan las situaciones de privilegio tenidas hasta ese momento.

Para ello es preciso no descuidar la configuración ideológica de las nuevas generaciones controlando la educación formal y los medios de comunicación de masas, léase periódicos, radios, canales de televisión y todos aquellos medios que lleven a la población ideas que se encuadren dentro de los presupuestos ideológicos imperantes y que, al dar privilegios a los sectores que controlan dichos medios, se desea mantener.

           
Los sectores conservadores, que tradicionalmente han estado en el control de los cambios, se podrían identificar con relativa facilidad si existiese un conocimiento objetivo de la realidad. Sin embargo esto generalmente esta vedado para la mayoría de la población ya que no está en su mano determinar los modelos culturales que regirán su existencia. Se pregona la necesidad de establecer normas democráticas de control a la población y luego quien determina cuáles son esas normas son los mismos grupos de poder. Y si se han establecido normas que en ciertas condiciones impidan a los grupos de poder realizar determinadas acciones que les interesan tienen generalmente dos opciones: o cambian las leyes para sus nuevos intereses o, simplemente se saltan las leyes, como en Guantánamo.

Sin embargo los cambios, hemos dicho, son inevitables dado que, momento a momento, día a día, se están produciendo pequeñas transformaciones que, incluso, son difíciles de detectar. Y estos pequeños cambios se van sumando a otros pequeños cambios que, llegado un determinado momento, pesan tanto que se produce la transformación, una especie de quiebre objetivo ante una situación que lucha subjetivamente por mantener privilegios.

Es entonces cuando los sectores conservadores intentan adaptarse, aunque a regañadientes, a las nuevas contingencias tratando de sostener y salvaguardar lo más posible del entramado anterior, perdiendo algunos privilegios pero tratando de mantener el máximo posible de ellos.

Y vuelta a empezar.

Valdría la pena, en mi opinión, plantearse desde nuestra posición de trabajadores del intelecto lo que pudiese facilitar el cambio. Creo que lo que mayores beneficios pudiésemos prestar al cambio social es el que, cada cual desde su puesto de trabajo y en contacto con personas, ya sea individualmente, en parejas o en grupos, pudiésemos entregar el máximo de información avalada por la Ciencia permitiendo a las personas a tener un conocimiento real de las cosas que les permitiese tomar determinaciones por ellas mismas, ejerciendo una real libertad. Sin embargo lo que mayormente impera es la tendencia fácil de intentar repetir los modelos que la cultura nos entrega sin enseñar a razonar, a ver lo que en esencia es más importante para cada cual.

Por otra parte estimo que como miembros de una sociedad tenemos la obligación moral de intervenir, dentro de nuestras posibilidades, en el campo de lo político e ideológico general a fin de influir de manera concreta y lo más eficazmente posible en aquellos cambios que se estima favorecerán a la mayoría de la población.

La verdadera libertad, pienso, está en  ejercer la  toma de decisiones personales por si mismo buscando su interés personal pero sabiendo que su interés personal no puede arrollar el interés de los demás. Que la persona  puede equivocarse pero que desde el error es posible, con buena voluntad, crecer. Que el verdadero cambio siempre deberá ser positivo y que lo que es positivo para una persona también puede y debe serlo para las demás.
                       
Y lo importante es que cada individuo se asiente en su realidad, buscando identificarse consigo mismo, con su realidad, de manera positiva, cómoda. Que su identidad sea libremente asumida para si mismo y por si mismo.

Finalmente deseo expresar que estimo que la función de quienes ejercemos la noble tarea de educar, de colaborar para que las personas se encuentren mejor consigo mismas y con los demás, de ayudar a crecer a quienes llegan a nosotros en busca de soluciones a problemas reales en ellos que les impiden ser felices, es contribuir a abrir sus mentes al cambio, primero individual y que devendrá inexorablemente en cambios que, sobre todo, las nuevas generaciones podrán disfrutar. Hoy nosotros gozamos de privilegios nacidos de los esfuerzos ejercidos por muchísimas personas que a través de la historia han dejado su huella con errores y aciertos.

En mi campo, el de la sexualidad humana, hoy podemos gozar de una libertad que se cimentó en hogueras, manicomios, prisiones, aislamientos o discriminación. Los cambios que hemos tenido en algunos casos aún no están totalmente asentados. Es nuestra tarea intentar modificar criterios o enfoques. Pero de ninguna manera imponer ni criterios ni enfoques. Mostrar realidades diferentes y permitir que las propias personas vayan ejerciendo el cambio, primero cuantitativo, poco a poco, para después llegar a cambios cualitativos que nos permitan avanzar. Pero nunca se llegará al final. Siempre habrá cambios que nos permitirán crecer.

 
Revista SEXPOL, Noviembre/Diciembre 2005 NÚMERO 67

martes, 19 de agosto de 2014

Amor: pasión o decisión

por Cristina Riesco Bernier

Siempre he considerado este cuento como una de las imágenes más bellas del amor por que refleja la espontaneidad del deseo y la decisión reflexionada de amar. Es en este sentido, en el de la dualidad de un amor espontáneo o meditado, en el que estas líneas irán dedicadas. No con intención de aclarar ni establecer una solución, sino con la de compartir una inquietud que, probablemente, todo ser humano, de un modo u otro, ha experimentado en su vida.

Sería posible encontrar tantas definiciones del amor como personas, ya que el amor es una experiencia y, como tal, cada uno la vive de una manera distinta. Pero sí existen claves, palabras o expresiones con las que se ha tratado de expresar el amor y que, de alguna manera, hace que todos sepan de qué se está hablando. Algunos definen estar enamorado con “tener mariposas en el estómago”, otros hablan de “la chispa”, otros de “tener gusano”… y todos sabemos lo que es sin que nadie halla tenido literalmente (y afortunadamente) en su estómago mariposas, fuego, o gusanos…!

La cuestión que siempre ha martilleado mi cabeza es saber si es posible conservar esas sensaciones “para toda la vida”. Quizás hoy resulte obsoleto este concepto de “amor para siempre”, pero es que si el amor es verdadero, ¿por qué habría de ser perecedero? Si un día se acaba el amor, ¿quiere decir que no fue verdadero? Y si lo fue, pero se acabó, ¿quiere decir que ya no habrá otro?

He pensado que no hay que obstinarse y que es mejor aceptar de un modo natural que el amor llega y se transforma y que puede ser amor verdadero y sincero en un momento y, simplemente, cambiar en un momento dado sin que esto reste un ápice de su autenticidad anterior. He pensado que, en un momento, dos personas se pueden enamorar y aportarse un crecimiento personal. Y, que por el transcurso natural de la vida, llega otra etapa en la que quizás ya no hay esa aportación mutua, y que por eso se acaba el amor. Sería más fácil de aceptar si lo tomáramos como una transformación en el proceso de crecimiento de nuestras vidas. Lo que hace todo más difícil es que ese sentimiento de amor va cargado de recuerdos y apegos (materiales e inmateriales) que hacen que la carga del pasado nos haga temer el futuro.

Ante esto, surge la duda de cómo se escucha al corazón y de cuánto caso hay que hacer a lo que dictan los sentimientos. Por poner un ejemplo, si una persona que tiene una relación con otra, un día conoce a alguien y se siente atraída por ésta, ¿hasta qué punto debe dar rienda suelta a sus sentimientos para una nueva etapa? Si trascendemos la pura atracción sexual y pensamos en un sentimiento más profundo, si esta tercera persona le inspira ese “gusano”, se presenta un dilema: ¿debería considerar que si esto sucede es por que su relación estaba estancada y, por lo tanto, ha de replanteársela? ¿O debería valorar el amor que siente por su pareja y que les ha llevado a construir algo juntos?

Por mucho que el amor y lo vivido con su pareja esté por encima de algo que puede ser sólo pasajero, me planteo hasta qué punto se debe limitar un sentimiento y autocensurarse. Me pregunto si no es más sincero con su corazón quien se da la oportunidad de equivocarse… Me pregunto y me pregunto…, pero no hallo respuesta.

Una vez alguien me dijo que el amor es una decisión. No me gustó la idea de que la mente reste sinceridad a los sentimientos. Es bonita y loable, la decisión de amar por encima de todo. Pero, en ese caso, quizás la frontera entre amor y cariño se difuminen… En ese caso, puede que “el gusano en la tripa” ceda el paso a la amistad. Es evidente que la alteración física que sufrimos al principio de un enamoramiento no puede durar toda la vida. Sin embargo, para mí resulta imprescindible que esa llamita que diferencia el cariño del amor siempre quede viva.

Quizás la mejor expresión de esta idea la encontré en la escena de una película de Fernando Aristarain, Lugares Comunes, en la que el hombre de un matrimonio mayor coquetea elegante y discretamente con una bibliotecaria. Sin negar la atracción que sienten el uno por el otro, él, de la manera más natural y sincera, afirma a propósito de su esposa: “pero siempre gana ella”.

Es ahí dónde creo haber encontrado que la decisión de amar al otro, desde la reflexión y la razón, puede (y debe) nacer del corazón.

Así, hablando de nuevo con quien me había dicho que el amor es una decisión, comprendí que lo bello, lo bonito, es decidir entre dos. Y, que cuando dos deciden amarse, es porque existe la chispa suficiente como para cuidar el gusano y, si éste se transforma, que sea en mariposas. 


Revista SEXPOL, Noviembre/Diciembre 2005 NÚMERO 67

martes, 12 de agosto de 2014

Un siglo de cine, sexo y amor…



Era una noche fría de diciembre, en el París de fines del siglo XIX. Los transeúntes apuraban el paso, ávidos de llegar a sus hogares. Pocos se detenían a mirar los affiches que anunciaban la presentación de un nuevo artefacto mecánico: el Cinematógrafo Lumière.
En el sótano del Grand Café, en el Boulevard des Capucines, la actividad era frenética. Se montaba el proyector de la primera función de cine de la historia.
La concurrencia no fue muy numerosa; apenas 35 personas fueron testigos de aquella maravilla mecánica capaz de reproducir el movimiento natural en una pantalla. Pero, a decir de las crónicas, la experiencia fue inolvidable. Había nacido el cine y el público parisino le daba la bienvenida.
Esa noche se proyectaba en público por primera vez. La llegada de un tren a la estación de la Ciotat y la salida de los obreros de las fábricas Lumière en Lyon, entre otras vistas.
En estos momentos, nadie en su sano juicio se atrevía a predecir, que el cine se convertiría en el Arte más poderoso e influyente del siglo XX.

Una infinita curiosidad
El cine erótico no tarda en aparecer. La primera película en la que aparece una manifestación amorosa  explicita entre un hombre y una mujer es: “El Beso” (1986). Un año después de que los hermanos Lumiere mostrasen la maquina de las maravillas.
En 1900, se estrenan la película “A través de la cerradura de la puerta”. Otra de las pioneras fue “El amor a todas las edades”, de Lucien Norguet (1902).  Como queda claro, los títulos son de una elocuente precisión y no es difícil imaginar de qué iba la cosa…
El poder de lo desconocido, el morbo de lo prohibido y la excitación en la sombra contribuyen a que las clases pudientes de la época iniciaran el consumo clandestino de este tipo de cine. Se sabe que el rey Alfonso XIII demandaba estas películas para su particular uso y disfrute.

Entre tinieblas
El cine de pre-guerra creó, tímidamente, héroes eróticos. Los besos apasionados y atrevidos  de Rodolfo Valentino y Tera Vara hicieron sonrojar y cerrar los ojos de nuestras abuelas.  Greta Garbo y Marlene Dietrich seguro que hicieron soñar a nuestros padres…
En 1946 se estrena “Gilda” de Charles Vidor.  Película que se recordará siempre por la secuencia en la que Rita Hayworth interpreta a Gilda caminando segura, desafiante y felina, enfundada en un  explosivo y elegante traje de terciopelo negro, cantando una sugerente canción, mientras se despoja lentamente de un interminable y bellísimo guante.
Rita Hayworth se convertía por estas fechas en un mito erótico internacional, hasta el punto que su fotografía acompaño a los soldados norteamericanos en  la Segunda Guerra Mundial.

Una luz cegadora
Se estrena “La Dolce Vita” (1960) de Federico Fellini. Todos pudimos observar como en el mejor de los sueños nocturnos, los blancos y grandes pechos de la sueca Anita Ekberg, mientras ésta se bañaba acompañada por Marcello Mastroiani, en la Fontana de Trevi. 
La película fue un descomunal escándalo para la época y la “première” en el cine Capitol de Milán recibe silbidos, insultos, protestas, y escupitajos  de algunos espectadores, La película fue premiada ese año con: la Palma de Oro del Festival de Cannes.
La Dolce Vita”,  marcó un hito en la historia de la sexualidad moderna,  hizo que el nombre de esta película se transformara en un concepto y en de modo de vida, en el que estaban incorporados los cambios de pareja y el sexo grupal.
La mujer toma posiciones en el cine y realiza por estas fechas un recorrido imparable. Actrices como Marylin Monroe, Gina Lollobrígida, Sofía Loren Claudia Cardinale o Brigitte Bardot interpretan películas inolvidables, dónde la mujer ocupa un protagonismo desconocido hasta entonces.
En esta época, en París, se esta fraguando la revolución de mayo de 1968. Los directores de cine  (Godard, Chabrol, Truffaut, Fellini, Pasolini, Buñuel,  Valerian Borowczyk, Liliana Cavani, Nagisa Oshima.  etc ... ) inician una nueva época.
Ya nada puede ser igual… 
Se estrenan en Francia “Los Cuentos Inmorales”, (1974) de  Walerian Borowczyk. Son cuatro cuentos eróticos que interactúan como rituales de éxtasis sexual y religioso. En esta cinta el  sexo y sexualidad se convierten en una fuerza transgresora, que engendra una obsesión subversiva. La iglesia  se escandaliza y arremete contra la película pero no puede impedir su proyección.
En Italia, aparece “Portero de noche”, (1974)  de Liliana Cavani. Película durísima ambientada en los campos de concentración en la Segunda guerra Mundial, dónde un oficial nazi  abusa  sexualmente de una niña judía. La cinta denuncia y explora la relación sadomasoquista de los protagonistas cuando al terminar la guerra se encuentran en un hotel. 

De Japón viene “El imperio de los Sentidos”, (1976) de Nagisa Oshima. Película transgresora y atrevida por el realismo y la estética de sus imágenes, cuenta una apasionada y destructiva historia de amor con sexo explícito, que se establece entre dos amantes.

La cinta fue prohibida por la censura en algunos países, incluido Japón, dónde no pudo ser exhibida hasta el año 2001.



  • Termina la guerra del Vietnam ante la presión de los movimientos pacifistas. El slogan “Haz el amor y no la guerra” recorre el mundo.
  • Los movimientos de liberación de la mujer se reconocen y se hacen cada vez más visibles.
  • En España estrenamos libertad política y constitución democrática. Soplan vientos de cambio y la práctica democrática se funde con los deseos de una sexualidad más placentera, segura y libre. 



Si está en tu corazón, es que existe…

El público demandaba algo más que deseo y pasión desenfrenada. Sobre todo la mujer, que no se conforma con asistir impasible a un repertorio de escenas de sexo sin sentido. El amor recorre un camino más complejo más sutil, y por supuesto mucho más profundo.

Películas como: “Casablanca” (1943) Michael Curtiz, “La palabra” – Ordet (1955) Theodor Dreyer , “Lolita” (1962) Stanley Kubrick,  “Doctor Zhivago”, (1965), David Lean.  “Memorias de Africa”, (1985), Sydney Pollack,  “Los Puentes de Madison” (1995)  Clint Eastwood, “El Paciente Ingles” (1996) Anthony Minghella.  Con estas cintas corren ríos de lágrimas…, pero también se abren las puertas de un nuevo y apasionante universo de sensaciones, sentimientos y deseos.



Tres películas que definen una época

“Nueve Semanas y Media" (1986).  Adrian Lyne. Por primera vez un hombre y una mujer  inician su relación partiendo desde la misma posición  económica, social, e intelectual en una sociedad, democrática, permisiva y moderna. Los juegos sexuales, aunque atrevidos, se realizan sin complejos ni miedo. Todo bien hasta que el hombre pretende imponerse y dominar la situación….

Thelma y Louise (1991) Ridley Scott.  En este caso, las dos mujeres no pretenden ser iguales, solo pretenden ser libres… Esta decisión les costara la vida…

Eyes wide shut (1.999). ("Ojos cerrados de par en par") Stanley Kubrick  El director penetra también, por primera vez, en los sueños más íntimos y en los inconfesables deseos de la pareja protagonista. Nuevamente, se abre un camino apasionante para el que quiera investigar y descubrir…

 
Otras  culturas otros mundos


En el otro lado del mundo, la historia continua. Se estrenan títulos como “In the Mood for Love” (Deseando amar) China, (2000) de Wong Kar-Wai,   película de culto indiscutible, que abrió nuevos caminos a la concepción del amor y al lenguaje narrativo.

 Dolls” Japón (2002) de Takesi Kitano, película extremadamente lírica, poética, con una dureza desgarradora que brota de cada uno de los protagonistas y que penetra directamente en el alma del espectador.
 “El tren de Zhou you”, China (2002). de Sun Zhou. Película minimalista, tremendamente bella. Cuenta  una historia en la que el amor no es lógico, el deseo es  irracional  y la obsesión  inexplicable.
En Israel se estrena “Yossi y Jagger”  de Eytan Fox  (2002). La película trata la historia de amor entre dos oficiales israelíes en una base del ejército situada en la frontera Israelí-Libanesa.
En Uruguay se estrena “Whisky”, (2002) de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll Tres personajes solitarios, abandonados por la desventura, dedicados a la vida como la tienen delante: siempre igual…
En España la película  “Te doy mis ojos” (2003) de Iciar Bollain, crea un gran revuelo social. La directora realiza una película sentida, comprometida y compleja, que ahonda en el fondo de una historia de amor, teñida de violencia de género.
En India, decenas de policías vigilan el estreno de 'Novia', (2004) de Karan Razdan,  en los cines de  Bombay, New Delhi, Lucknow, Varanasi y Bhopal. El filme narra la relación sentimental entre dos mujeres, algo que, según los hindúes radicales, viola los valores de la cultura local…
En Senegal, la película 'Moolaadé' (Protección), (2004) de Ousmane Sembene, denuncia la práctica de la ablación del clítoris en las mujeres africanas y su realidad social…
En la Mostra de Venecia de (2005) se entrega el León  de Oro a la película “Brokeback Mountain”, de Ang Lee. El director de origen taiwanés, cuenta una historia de amor prohibido entre dos vaqueros que son contratados para cuidar un enorme rebaño de ovejas. Película ambientada en el oeste de Estados Unidos de mediados del siglo pasado…

El  recorrido es apasionante pero insuficiente…
Faltan decenas de películas importantes y necesarias…
Quizás, algún día, podamos disfrutar de un ciclo temático  y pasarlas todas…

Un afectuoso saludo

Paco Gragera
Programador de cine y  Coordinador de actividades Culturales 

martes, 5 de agosto de 2014

LOS INSTRUMENTOS Y MEDIADORES DEL PODER EN LA SEXUALIDAD Y EL GÉNERO


Grupo de trabajo : IV Encuentros de Terapeutas Sexuales de la Fundación SEXPOL "LOS JUEGOS DEL PODER EN LA SEXUALIDAD Y EL GENERO"


En la década de los 80 Gayle Rubin se planteaba una abierta reflexión sobre la sexualidad y sus diferentes expresiones, y los juicios éticos y morales a los que se veía sometida. Analizaba la influencia que las épocas de crisis sociales, políticas y económicas ejercían sobre la valoración de las diferentes prácticas sexuales y la sexua lidad en sí. Ningún otro aspecto de la personalidad ha estado tan sometido a controles de tipo social, moral o incluso legal como las tendencias sexuales y sus diferen tes expresiones: “…el sexo es siempre político, pero hay periodos de crisis en los que la sexualidad es más inten samente contestada y más  abiertamente politizada. En tales periodos, el dominio de la vida erótica es, de hecho, renegociado.”Nuestro planteamiento inicial se refiere a la posi ble existencia en la actualidad de una nueva renegocia ción de la sexualidad en cuanto a nuevas formas de ejer cer la coerción de las libertades sexuales. Este control y coerción se llevaría a cabo a través, no ya de un ejercicio de poder claramente explícito como pueda ser la aprobación de leyes que dictaminen hasta dónde llega la liber tad del individuo (tanto en la expresión de su erotismo, como en el propio dominio de su cuerpo), sino del poder ejercido desde el control de la información. En este sen tido, controlar su flujo y la posesión por parte del gran público es otra forma más de poder coercitivo.  Y   los medios de comunicación de masas lo ejercen de una manera subliminal bastante efectiva: se persigue la por nografía infantil de forma correcta pero, los medios lo enfocan de forma que toda sexualidad infantil parece antinatural y, por tanto, susceptible de vigilancia (represión). Se habla de prostitución y “trata de blancas” como sinónimos. El boom de la violencia de género se ha redu cido a una mera ley y a los espacios de sucesos corres pondientes de cada medio. Y la igualdad legal, la evita ción de la discriminación  de ciudadanos por su orienta ción sexual es obstaculizada y convertida en un debate social.Por otra parte, los antiguos mediadores del poder siguen existiendo, y sus prejuicios se pueden observar claramente en expresiones que dejan entrever un tras fondo de control y dominio de la esfera privada e íntima del individuo. El poder político y el poder económico, sur gidos ambos de la nueva reorganización  de la sociedad occidental desde la Revolución Industrial y la instauración de la Democracia como sistema político respectivamente, y el poder religioso, que desde que surgió nunca ha dejado de tener su influencia,  siguen vigentes actualmente. Y aunque ciertos individuos puedan acceder a otras realidades (culturas o subculturas) la realidad imperante se va a poner en evidencia por medio de la posibilidad de acceso de estos individuos a estas formas de poder esta blecidas. Dentro de esas realidades alternativas podría mos incluir Internet; el único flujo de información que, por el momento, parece escapar a todo control.
Podríamos añadir en esta reflexión el poder ejercido por la ciencia, en sus diferentes disciplinas, en cuan to al poder categórico que se le ha otorgado como des criptor de la realidad o, realmente, como creadora de rea lidades.

Trasladando toda esta disertación teórica a nuestra realidad más cotidiana (es decir, nuestro Marco Referencial más cercano) podemos desgranar algunos ejemplos del ejercicio de los diferentes poderes expues tos más arriba.

En estos días pasados ha salido a la luz pública una realidad que desde hace años viene siendo cada vez más habitual:  los homosexuales,  pese al prejuicio  que nos han inculcado sobre su promiscuidad (la que, por supuesto, también es perniciosa), establecen parejas estables y familias. El poder político ha hecho una pro puesta de ley para dotar a estas uniones de todos los derechos civiles que actualmente poseen las uniones heterosexuales que deciden adquirir ese estatus. El poder religioso/moral por su parte ha esgrimido una serie de argumentos en contra alegando una supuesta desvalori zación, o tergiversación, de una institución como es la familia, asumiendo, claro está, la familia heterosexual monógama con fines reproductivos como la única acep table en materia de ética, moral, y (por supuesto) espiri tualidad. También la ciencia ha tenido una pequeña par cela de poder en este debate del Senado en el sentido de haber sido convocados diferentes expertos para que expusieran sus teorías al respecto. El debate ha salido incluso a la calle, y todo el mundo ha podido opinar sobre las libertades y derechos que se pueden otorgar o no a un colectivo por el hecho de su orientación del deseo y/o sus prácticas sexuales. Mario Vargas Llosa, en un artícu lo de opinión publicado el 26 de junio de 2005 afirmaba que “…es muy posible que, dentro de veinte o treinta años, las familias mas estables las descubran las estadís ticas entre los matrimonios homosexuales.”  Esta es una afirmación que representa otro punto de vista mas sobre los juicios que, entorno a las tendencias sexuales, puede realizar cualquiera.

Observar como se ha desarrollado el debate de esta ley en el Senado, con la intervención de diferentes expertos sobre el “tema homosexual”, nos muestra la influencia que pueden tener las diferentes actitudes ante el hecho sexual humano a la hora de emitir incluso teorí as científicas que justifiquen o reprueben este derecho legal. En este sentido, son destacables dos intervencio nes en direcciones opuestas llevadas a esta cámara por los diferentes grupos políticos. Me refiero a las interven ciones de María del Mar González, directora del departamento de Educación de la Universidad de Sevilla, y de Aquilino Polaino, director del departamento de Psicología de la Universidad San PabloCEU. María del Mar González expuso  los  resultados  del  único  estudio  realizado  en España sobre el desarrollo afectivo e intelectual de niños criados en familias homoparentales,  en cuyas conclusio nes únicamente se destaca el hecho de que no existan diferencias en el desarrollo con respecto a los niños cria dos en parejas heterosexuales.  Aquilino Polaino aseveró literalmente que: “para el desarrollo psicoemocional del niño/a es preciso la comparecencia de hombre y mujer como figuras de padre y madre respectivamente” Además, expuso un supuesto perfil psicopatológico de los homosexuales que, según dijo, han sido educados por padres “hostiles, alcohólicos, distantes” y por madres “sobreprotectoras”, sobre todo con los hijos varones. De entre los argumentos esgrimidos por parte de los once expertos citados por los grupos políticos del Senado, un aspecto común de aquellos que se oponían a esta ley era el argumento de Agustín Conde, senador del Partido Popular y responsable de la comparecencia de Aquilino Polaino, que remitió a los estudios que narran los proble mas de esos niños y alertó de que se está jugando con “la construcción de personas” al aprobar una ley con la que, en palabras textuales, “el derecho puede sustituir a la propia naturaleza”.

Según expone Gayle Rubin, existen persistentes axiomas en el pensamiento sexual que impiden llegar a una Teoría Radical de la Sexualidad. Uno de ellos sería el axioma del Esencialismo Sexual: el sexo es una propiedad intrínseca y natural de los individuos, algo que reside en sus hormonas o sus psiques, y que resulta por ello inmu table. Además, es generador de instituciones, como por ejemplo el matrimonio, ya que existe la consideración de que el individuo por instinto va a perseguir esas metas. Este axioma es el que justifica gran parte de los argumen tos esgrimidos por los expertos que   fueron propuestos para la argumentación en contra de esta ley.

La sexualidad  y sus múltiples  expresiones  a lo largo de la historia, ha sido alentada en ocasiones y tam bién prohibida, incluso su más mínima expresión, depen diendo siempre de poderes coercitivos que anteponen un supuesto orden social ante las múltiples desviaciones del comportamiento individual.

En los estos Encuentros abordamos esta cuestión sobre los mediadores de poder existentes en la actualidad en nuestra sociedad y sus diferentes expresiones. Tratamos de llegar a una conclusión sobre la responsabi lidad que, como profesionales,  tenemos en cuanto a su denuncia  y puesta en evidencia; sin por ello dejar de meditar sobre nuestra propia responsabilidad como pose edores del poder científico y los riesgos  que todo ello puede suponer. Reflexionaremos sobre los colectivos que actualmente están en el punto de mira del acoso moral y que son aun más minoritarios que la comunidad homose xual. Y, por supuesto, la influencia que estos mismos poderes han tenido a lo largo de nuestro desarrollo en sociedad como sujetos únicos y exclusivos que somos con nuestras tendencias e idiosincrasia particulares.

Olivia Abad, Psicóloga y Master en Orientación y Terapia Sexual  por la Fundación Sexpol