lunes, 14 de diciembre de 2015

10 EXTRAÑAS PRÁCTICAS SEXUALES DEL PASADO.



Imagina que por ley debes prostituirte para ser de la gracia de la diosa Afrodita. O que quizá deberás reunirte todos los años a las orillas del Nilo para masturbarte y eyacular en él. ¿Te suena extraño?

El sexo y el placer han estado íntimamente relacionados con el desarrollo del ser humano a través de la historia, sus diferentes sociedades, pueblos, ideologías políticas, filosofías y  hasta religiones. Esencialmente “diseñado” para preservar la especie, el sexo se convirtió en una diversión, un entretenimiento, un goce, un momento de intimidad o un sencillo abandono a los placeres mundanos. Tal como lo ilustra Milo Manara, el sexo persiste como la constante de la humanidad por siglos y siglos. Y no tiene muestras de desaparecer.
Por ello Cultura Colectiva te presenta 10 extrañas prácticas sexuales del pasado: 

1.- Préstamo de esposas

Por muy controversial que pueda sonar el título, ésta era una práctica real en los pueblos árabes preislámicos. La costumbre profundamente arraigada en las sociedades antiguas, no sólo fungía como una estrategia política o económica, sino una primitiva forma de eugenesia. Era practicada principalmente por familias de clases sociales bajas que buscaban mejorar su descendencia, por lo que el préstamo de las esposas no se le hacía a cualquiera. Los esposos, quienes controlaban la vida y el destino de las mujeres a su lado, buscaban hombres que se distinguieran por las cualidades (físicas y mentales) que buscaran, permitiéndoles a los seleccionados tener sexo con sus esposas con el fin de embarazarlas. Curiosamente, los hijos que nacieran de estos enlaces, eran considerados como la descendencia del esposo y no del padre biológico. 
El “método” era sencillo. El esposo únicamente tenía que enviar a su cónyuge a la casa del hombre elegido, donde debería estar hasta quedar embarazada, sin importar que pasaran días o incluso meses. La única condición que existía para que el esposo pudiera reclamar al hijo, era abstenerse de tener sexo mientras su esposa estaba fuera. Si el esposo podía contenerse, el hijo de la unión entre su esposa y el hombre deseado, sería considerado suyo a ojos de la comunidad.

2.- El secuestro en Creta

La pederastia era una práctica común en la Grecia Antigua pues era vista como una forma de educar a los jóvenes y transmitirles el conocimiento más importante de la vida. Sin embargo, en Creta la pederastia era juzgada bajo líneas de pseudoviolación, secuestro e incluso como irse a un campamento romántico. Sí, un hombre cretano (erastes) habiendo seleccionado a un amante en potencia, le avisaría a los amigos del niño que tenía pretensiones sobre él. Así, el niño era “prevenido” de lo que vendría después, permitiéndole esconderse del hombre en caso de que no lo quisiese o prepararse para lo que viniera. Si el muchacho aceptaba, el erastes buscaría de nuevo al niño (eromentos) y lo secuestraría en frente de sus amigos. Entonces ellos se darían a la tarea de perseguir al erastes para recuperar a su amigo. La persecución terminaría cuando ambos llegaban a la casa del erastes. 
Una vez que el secuestro había sido exitoso, el erastes tenía permitido llevar al eromentos al campo, donde podrían pasar “tiempo de calidad juntos”. Durante ese tiempo que no podía durar más de dos meses, so pena de ser fuertemente censurados, el eromentos aprendería lo más importante sobre el mundo de la caza, de los banquetes, de la pesca, de la guerra y el sexo. 
De regreso en la ciudad, el eromentos era presentado ante la sociedad, rodeado de regalos y un nuevo status social pues aquellos jóvenes que no eran secuestrados, eran menospreciados por su fallido carácter de hombre.

3.- Sexo sin eyaculación 

El taoísmo, un sistema filosófico y religioso con origen en China, se basa en la creencia del chi: una fuerza que está presente en todo aquello que existe. A su vez éste se divide en “yin” y “yang” (energía positiva y negativa), cuyo equilibrio es la clave para alcanzar la armonía espiritual y el bienestar físico. Para el caso particular del cuerpo humano, el qui recibe la forma del “ying” y para los Taoístas, la pérdida de dicha “sustancia” provoca enfermedades e incluso la muerte cuando se ha agotado. Dentro del cuerpo humano, la sustancia que tiene más “ying” es el semen, por lo que los hombres no debían agotar sus reservas durante el sexo.
Debido a esta creencia filoreligiosa, el taoísmo recomendaba no eyacular durante el sexo para no agotarse la “esencia de la vida”. Sin embargo y para beneficio de aquellos que no quisieran morir por la pérdida del “ying” existía una peculiar solución. Una de las formas más efectivas de recuperar el “ying” era tener más sexo, especialmente con hermosas vírgenes que les regresaran esa esencia de vida. Eso sí, sin eyacular.

4.- El sexo oral es un regalo de los dioses

La primera referencia del sexo oral en la historia se remite al mito de la resurrección de Osiris dentro de la mitología egipcia. Según éste, Osiris (el bien) fue asesinado y descuartizado por su hermano Seth (el mal), quien repartió los pedazos de su cuerpo por todo el mundo. Isis en conjunto con Horus (esposa e hijo) viajaron recolectando todos los pedazos del cuerpo de Osiris para poderlo resucitar. Sin embargo, no encontraron su pene, hecho que no detuvo la perseverancia de los dioses. Por ello, Isis esculpió un pene en arcilla, lo unió a su cuerpo y le regreso la vida a través de la felación. 
La felación, estando tan íntimamente ligada a la idiosincrasia de los egipcios, no era vista como un mal hábito. De hecho, según lo que se sabe, fueron los egipcios y los fenicios los primeros en utilizar labial rojo entre las prostitutas para distinguirlas como aquellas que eran expertas dando sexo oral.  
Caso contrario el de los romanos, una sociedad un tanto más “conservadora” pues éstos rechazaban el sexo oral como práctica sexual entre sus ciudadanos. Una actitud incongruente puesto que se condenaba y marginaba a toda aquella persona que hiciera una felación (incluso se pensaba que ello generaba mal aliento) pero se permitía recibirlo de esclavas o prostitutas. ¿Doble moral?

5.- La masturbación real

Así como hicimos el repaso del mito de Osiris, la cosmovisión egipcia también tenía otro más que alentaba una práctica un tanto extraña. Según lo que sabemos, los egipcios creían que el dios Ra nació de un huevo que se formó de la nada, en medio de un oscuro caos. Lo primero que hizo Ra al salir del huevo fue masturbarse y de su semen nacieron los dioses que le ayudarían a crear y gobernar el universo. Este pequeño detalle representaba un pilar de la creación del universo para los egipcios, quienes incluso creían que el flujo del Nilo estaba asociado con la eyaculación de Ra. 
Debido a que la figura del faraón era vista como el de un representante de los dioses en la tierra, particularmente de Ra, los egipcios debían ayudar a mantener el equilibrio del universo. Por ello, cada año, el faraón debía encabezar una ceremonia en conmemoración al acto de Ra que consistía en dirigirse a la orilla del Nilo para masturbarse, cuidando que el semen cayera dentro del río y no en la orilla. Posteriormente, el resto de los asistentes a la celebración haría lo mismo, dotándole de la fuerza de vida necesaria para que el Nilo siguiera su curso y con ello, las riquezas de éste. 

6.- El origen de los dildos

El objeto con forma fálica más antiguo que se ha encontrado tiene al menos 26,000 años. Ello nos da a entender que el placer ha estado íntimamente ligado al desarrollo del ser humano como especie, haciendo evidente que desde hace miles de años, el sexo también ha sido sólo por placer. Según algunos libros, Cleopatra, la mítica emperatriz egipcia, mandó diseñar el primer vibrador de la historia. El truco era sencillo pues bastaba crear un dildo a base de una calabaza hueca y rellenarla con abejas. 
Los antiguos griegos y romanos también profundizaron sus creaciones en cuestiones de juguetes sexuales, encontrando que las texturas de madera y piedra no eran muy placenteras. Por ello, decidieron utilizar fundas de cuero en los dildos para simular la textura de un pene real. La existencia de estos objetos está presente incluso en obras de teatro como “Lysistrata”. En ella, una mujer griega realiza una huelga de sexo para ejercer presión para que los hombres pusieran fin a la Guerra del Peloponeso pues en tiempos de guerra, era imposible importar buenos dildos de cuero. 

7.- La doble moral de la homosexualidad

En la Antigua Grecia y en Roma, no existía una palabra especial para referirse a los homosexuales como lo hacemos hoy en día pues las relaciones homosexuales eran vistas con ojos completamente distintos. Por ejemplo, mantener relaciones con una persona del mismo sexo no era mal visto mientras no se rompieran los paradigmas culturales sobre la masculinidad. En aquellas épocas, parte de la masculinidad se basaba en mantener el rol dominante durante el sexo. Por ello, un hombre masculino podía mantener una relación gay con alguien pero sin tener relaciones sexuales que involucraran la penetración o bien, ser él quien penetrara. 
Al contrario del hombre que penetrara a su pareja, aquel que se dejara penetrar era visto como una abominación a los ojos de las antiguas culturas pues habían renunciado al control sobre sí mismo y había caído en el rol femenino. Uno de los mayores insultos de la época era dirigirse a alguien como “cinaedus” o “exoletus” que se pueden traducir como “el que está debajo”. 

8.- Los hijos de los mayas.

Al igual que en la gran mayoría de los pueblos antiguos, los nobles de las ciudades mayas entendían que debían ser ellos quienes educaran a sus propios hijos, apoyándolos económica, política y emocionalmente. Y claro, también satisfaciendo sus necesidades sexuales. Considerando que sus hijos debían ser expertos en el sexo antes de llegar al matrimonio, sus padres buscarían al muchacho más guapo de la comunidad (de estratos sociales inferiores) para que fuera su acompañante sexual antes del matrimonio. 
Según algunas fuentes históricas, la introducción de temas homosexuales en la mitología maya se debió al mito de Chin, un espíritu de la naturaleza con aspecto de enano. La tradición afirma que Chin sodomizó a un demonio para demostrarle a los mayas cómo practicar el sexo entre homosexuales y a su vez permitirle a los nobles tener sexo con estratos sociales inferiores. Por su parte, Bernal Díaz del Castillo, documentó en repetidas ocasiones cómo la homosexualidad era una práctica ampliamente practicada entre las tribus mayas

9.- Prostitución obligatoria

Asiria fue un antiguo imperio situado en el Norte de la antigua Mesopotamia, de quien el famoso Heródoto escribió al respecto. A pesar de que no existe evidencia que respalde sus escritos, Heródoto relató que todas las mujeres que no estuvieran casadas debían prostituirse al menos una vez en la vida. Dado que los asirios eran sumamente devotos al culto de Afrodita, la tradición decía que para poder recibir la gracia de la diosa, las mujeres debían tener sexo con un extraño en su templo. Desde las mujeres que pertenecían a los estratos altos de la sociedad hasta aquellas que sobrevivían entre las calles. 
Para distinguirse del resto de mujeres o personas que estaban en el templo, la mujer que se sometería al rito usaría una corona de cuerdas. Luego se sentaría en las escaleras del templo para esperar la atención de los clientes, debiendo aceptar al primero que se acercara a ella. Según los relatos del escritor griego, los hombres interesados en tener relaciones con una mujer en específico le daba dinero “demandando el sexo en el nombre de Afrodita”. Después de haber realizado el ritual, las mujeres eran de la gracia de la diosa y eran absueltas del rito. Aunque algunas tuvieran que esperar meses y hasta años por lo feas que eran.

10.- Sexo con animales.

El sexo con animales que hoy en día pudiera parecernos abominable, en realidad era una práctica ampliamente difundida en la antigüedad. Tanto que la Biblia menciona específicamente que aquellos que sean sorprendidos practicándolo serán sentenciados a muerte. Prueba de ello es un tallado en un hueso que data de hace 25,000 años, muestra a una leona lamiendo lo que parece un pene gigante o una vagina. Asimismo, una pintura rupestre en Italia del siglo VII A.C. muestra a un hombre teniendo sexo con un burro. 
Durante la época de los romanos se sabe que las mujeres guardaban serpientes para fines sexuales. Incluso, en los años de apogeo del Coliseo y el Circo Máximo, hombres y mujeres eran violados por animales para entretenimiento de los espectadores.
Quizás esta practica encontró su mayor “perfección” con los egipcios puesto que se dice que era común que las mujeres jóvenes tuvieran sexo con cabrones y que las cabras formaban parte de las prácticas religiosas en el Templo de Mendes. Heródoto también refiere que los cazadores de cocodrilos supuestamente tenían sexo con cocodrilos hembra antes de matarlos.


jueves, 3 de diciembre de 2015

TERTULIA: " NIÑXS Y ADOLESCENTES TRANS Y SUS FAMILIAS"

Esta es la última tertulia del año y cerramos con broche de oro; tanto por él ponente y el tema que nos trae. Te recordamos que son gratuitas, esta vez cae en lunes, te esperamos!!!


NACIONES UNIDAS ALERTA SOBRE EL AUMENTO DE VIH EN JÓVENES POR EL USO DE APPS PARA LIGAR.


Las aplicaciones móviles para ligar se han popularizado en los últimos años como uno de los sistemas para entablar contacto con otras personas de forma más rápida y directa, especialmente entre los jóvenes. Ahora, un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha alertado sobre el peligro que tienen estas aplicaciones en la difusión de enfermedades de transmisión sexual.

En concreto, un informe de 24 meses de la ONU ha revelado un aumento de las infecciones por VIH en personas entre 10 y 19 años edad en la región Asia-Pacífico, en el que las aplicaciones de citas son uno de los factores de crecimiento ya que han ampliado las opciones para el sexo casual espontáneo como nunca hasta ahora.

Según recoge The Guardian, la epidemia está creciendo más rápido entre los hombres que tienen sexo con hombres al tiempo que sucede en otros grupos en los que se incluyen aquellos que son explotados sexualmente o trabajan en el negocio sexual, las personas que consumen drogas por vía intravenosa y los transexuales jóvenes.

"Los hombres homosexuales jóvenes reconocieron que están usando las aplicaciones de citas móviles para tener relaciones sexuales, y el resultado es que tienen relaciones sexuales más informales con más personas. Sabemos que este tipo de conductas de riesgo aumenta la propagación del VIH", explica al diario Wing-Sie Cheng, asesor contra el VIH de Unicef. 

No es culpa de las apps
El estudio de la ONU no culpa directamente a las aplicaciones móviles de ser los responsables de la propagación de la enfermedad a una escala nunca antes imaginada, sino que pone el acento en la importancia de llevar a cabo una mayor gestión de la educación sexual.

Así pues, si las aplicaciones sirven como plataforma para fomentar este sexo rápido y casual, desde la organización internacional plantean "trabajar mejor con los proveedores de aplicaciones móviles para compartir información sobre el VIH y proteger la salud de los adolescentes", puntualiza Wing-Sie Cheng. 

jueves, 26 de noviembre de 2015

LOS HIJOS NO FRENAN LAS CARRERAS DE LA MUJER, SON LOS MARIDOS


Lo dijo Sheryl Sandberg en 2013 la autora del libro Lean in, en español Vayamos hacia adelante: una de las claves en el éxito profesional de la mujer es la elección de una buena pareja. 
Sandber, número de dos de Facebook, sentenciaba claramente no conocer a ninguna mujer con éxito  profesional que no contara con el apoyo total de su pareja, hasta aquí todo bastante obvio pero ¿y las que han conseguido llegar a la cúspide? ¿Lo hacen solas o acompañadas? 
Existe la creencia generalizada de que sólo las mujeres solteras llegan a lo más alto, extrayendo de ahí la fatídica conclusión de que para triunfar profesionalmente debes elegir sacrificar hijos y pareja. 
Bien, esta autora nos cuenta que la mayoría de las mujeres líderes en el mundo de los negocios tiene pareja, pero eso sí, muy bien escogida. 

Según el informe elaborado por Fortune la representación femenina en las altas esferas en las 500 compañías más importantes del mundo es de tan sólo del 20%, y menor aún en España, que apenas llegamos a un 17,32% en los consejos de administración de las empresas del Ibex 35 según el informe elaborado el pasado Marzo por el IESE Business School. 

Esta desigualdad se ha achacado a la creencia de que las mujeres prefieren dedicar más tiempo al cuidado de la familia y del hogar, pero en un estudio publicado en 2014 en Harvard Business Review, demostraba que la mayoría de las mujeres que afirmaban no sentirse satisfechas con el desarrollo de su carrera profesional no se debía a haber decidido voluntariamente dejarlo a su segundo plano para volcarse en los hijos sino a haber dado prioridad a la carrera de sus parejas. 

Una de las autoras del estudio, Pamela Stone, afirmaba a una entrevista concedida a El país que “si hay que buscar un culpable, es la propia sociedad. Las mujeres se sienten presionadas no solo por sus parejas, sino también por las instituciones y las empresas. Se da por hecho que ellas se harán cargo en mayor medida de los hijos y de las obligaciones de la casa”  

El estudio se realizó entre graduados de Harvard Business School, donde los resultados revelaron que un 60% de los hombres estaban satisfechos con el desarrollo de sus carreras y sus posibilidades de ascenso, en el caso de las mujeres la cifra se quedaba en un 40%. 
El objetivo del estudio era analizar las aspiraciones de hombres y mujeres formados en la misma escuela y entrenados para asumir roles de liderazgo. Un 75% de los hombres esperaba que, tras finalizar sus estudios, fueran las mujeres las que se harían cargo del cuidado de los niños en mayor medida, el 50% de las mujeres asumía que ése acabaría siendo su rol. Igualmente el 70% de los hombres daban por hecho que sus carreras tendrían prioridad sobre las de sus esposas. Del mismo el 40% de las mujeres presagiaban lo mismo. 

Al preguntar a las mujeres sobre los motivos de su falta de oportunidades la gran mayoría coincidía en que se les había dejado de considerar candidatas debido a la maternidad, por haber solicitado horarios flexibles o jornadas reducidas. 

Apelando a la comunicación “las parejas jóvenes que estén pensando en crear un proyecto de vida común deberían tener una conversación sobre cuáles son sus pretensiones laborales y personales. Es muy importante escoger a la persona que respete nuestros deseos”, indica Pamela Stone

lunes, 23 de noviembre de 2015

Entre la realidad y el mito: ¿el sexo está sobrevalorado?


En sus días de estudiante universitaria, poco antes de cumplir 25 años, Rachel Hills se sorprendió al escuchar de boca de su amiga Mónica -"quien representaba para mí todo lo que una mujer debe ser"- palabras que reflejaban sus propias vivencias en torno del sexo, esas que guardaba en secreto y con algo de vergüenza. Habiendo sido virgen hasta bien entrados los 20, Rachel creía que ella era una chica ajena a los mandatos sexuales de su generación, pero aparentemente no era la única...

"Voy a cumplir dos años sin tener sexo", le dijo Mónica, para luego agregar: "Y no besé a nadie en un año".

Rachel, periodista australiana que hoy vive en Nueva York, acaba de publicar el libro The Sex Myth, que encuentra su germen justamente en aquella revelación: "Si alguien como Mónica no era sexualmente activa, entonces el sexo quizá no era algo tan ubicuo", pensó. "Mis preocupaciones eran producto de una cultura que nos dice que debemos ser sexy, sexualmente activas y hábiles en la cama, y que la verdad de quienes somos se encuentra en nuestra vida sexual".

The Sex Myth es el resultado de una investigación en torno de la vida sexual de su generación -los millennials, aquellos nacidos entre comienzos de los 80 y mediados de los 90-, realizada a través de más de 200 entrevistas personales y una laboriosa revisión de la bibliografía especializada, que concluye en apuntar todas las armas contra lo que Hills identifica como "mitos centrales en torno de la sexualidad de Occidente". El primero de ellos es la imagen de una sociedad hipersexualidad tal cual la pintan los medios. "El segundo, menos obvio, es el valor emocional del que está investido el sexo -advierte Hills-, la creencia de que es la más especial y significativa fuente de emociones y del placer más perfecto que cualquier otra actividad humana".


Ahora bien, en su investigación, Hills se topó con una brecha: la que separa la verdadera vida sexual de las personas de lo que las personas dicen o creen acerca de su propia sexualidad y la de los otros. Su propia percepción de la vida sexual de sus compañeros de facultad, ejemplificada a través del caso de Mónica, no dista demasiado de las creencias populares al respecto.

De eso da cuenta un estudio realizado por el sociólogo Michael Kimmel, que preguntó a estudiantes universitarios qué porcentaje de sus compañeros creen que tienen sexo durante el fin de semana. El 80%, respondieron los entrevistados, una cifra que dista mucho del porcentaje real de universitarios que tiene sexo durante un fin de semana, que oscila entre el 5 y el 10%, según muestra el estudio Online College Social Life Survey, realizado sobre 24.000 estudiantes universitarios en los Estados Unidos.


Por supuesto, esa distancia entre lo que se piensa del sexo y el lugar que tiene en la vida real no sólo se aplica a los estudiantes universitarios norteamericanos. "La gente no tiene tanto sexo como dice o como se dice -sostiene Andrea Gómez, psicóloga y sexóloga, autora del libro Sexualidad, pareja y embarazo. Mitos y verdades-. El problema es que a veces hay personas que por querer cumplir con ese mandato sienten que tienen un problema, cuando en realidad el no tener relaciones sexuales o tenerlas con cierta frecuencia, si es una elección de pareja, no debería ser un conflicto".

De hecho, un reciente estudio realizado durante cuatro décadas sobre más de 30.000 personas, y cuyos resultados se conocieron esta semana, afirma que tener sexo una vez por semana es suficiente para asegurar el bienestar de la pareja (al menos en ese aspecto).

Sin embargo, el "deber ser" que plantea una sociedad que se presenta como hipersexualizada genera nuevos tabúes. "Lo que antes era el tabú de la virginidad, como exigencia previa al matrimonio, ahora se ha convertido en el tabú a la virginidad en el sentido de que no está bien visto que esta se prolongue en el tiempo", advierte Juan Eduardo Tesone, médico psiquiatra, miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

Beatriz Literat, médica sexóloga clínica de Halitus Instituto Médico, señala a la aparición del Viagra como momento bisagra: "El tabú del silencio y de guardar la sexualidad como un secreto de la pareja comenzó a desvanecerse. De pronto la gente ya no se quería perder de nada más, ya era mucho lo que había quedado reprimido en las décadas anteriores. Esto produjo que, en muchos casos, la sexualidad y su ejercicio a ultranza se convirtiera en protagonista, dejando a la persona en un plano secundario".

Entre la novela y el porno

Adrián Helien, médico psiquiatra que preside el Capítulo de Sexología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos y autor del libro Cuerpos equivocados, señala que existen dos agendas que marcan en la actualidad lo que "deber ser" el sexo en las personas y las parejas: "Una agenda es la de la novela, donde todo funciona de maravillas -describe-. El amor romántico lo soluciona todo. En este modelo la sexualidad es una continuidad de ese amor y la pareja es un ensamble perfecto de ese amor en la cama. Generalmente, esta agenda plantea modelos genéricos de varón y mujer clásicos: no hay mucho más que varón-mujer hetero, y la penetración es el centro de la sexualidad".

La otra agenda es la que plantea la pornografía: "Destreza a todo trapo, maravillas acrobáticas, cuerpos perfectos contorneándose al compás del sonido de gemidos y orgasmos múltiples. Sólo placer sin límites", describe Helien, quien advierte que ambas agendas son dos caras de la misma moneda deshumanizada de las relaciones humanas. "Los seres humanos somos muy complejos y el erotismo también lo es. La novela y lo porno son espejos que distorsionan la realidad. La idealizan, la encorsetan y le dan forma de ser el modelo a alcanzar", resume, y concluye: "El resultado es que si no funciono como en la novela o lo porno, entonces, algo anda mal".

Ese "algo anda mal" asume diversas formas, que van desde el sufrimiento silencioso hasta la sobreactuación del sexo, e incluso muchas veces desemboca en el consultorio. "El mandato de que hay que tener siempre relaciones sexuales, y que éstas tienen que ser numerosas y satisfactorias, hace que hoy uno vea en el consultorio casos de varones, por ejemplo, que apurados o empujados a cumplir con este mandato creen que siempre tienen que estar listos y dispuestos para una relación sexual. Así, les cuesta mucho entender y aceptar que cuando se presenta una disfunción sexual (como una dificultad en una erección) muchas veces tiene que ver con factores psicológicos, emocionales, con ansiedad y con la falta de conocimiento de cómo se genera la excitación y el placer, o de cómo se desencadena el orgasmo o la eyaculación".

En otros casos, la respuesta al mandato del sexo a toda hora genera rutinas que poco tienen que ver con el placer. "En un 2015 de fast food, estrés y tantas preocupaciones, en numerosas parejas consumadas, el sexo se ha transformado en un mero acto genital cuasiobligatorio para preservar el matrimonio, dejando de lado el verdadero disfrute", comenta Mariela Tesler, especialista en pareja y sexualidad, y directora de Isabellina.

A la hora de analizar la propia vida sexual, Tesone sugiere tener en cuenta que no existen patrones de conducta sexual en lo que hace a la frecuencia, como sí lo sugieren los mitos advertidos por Rachel Hills. "La publicidad que apunta a una hipersexualización de las formas de comunicación genera un modelo de conducta que no se condice con la realidad de la sexualidad humana -afirma-. Se responde así a estereotipos de la sexualidad en Occidente, como si fuera un valor supremo que excluye a aquel o a aquella que no la vive de ese modo. El sexo ha pasado a ser presentado por esa lógica como otro modo de consumo que permitiría alcanzar la felicidad, desconociendo que la sexualidad humana, más allá de sus distintos modos de expresión, no logra nunca ser plenamente satisfecha".
Enlace a la fuente

jueves, 5 de noviembre de 2015

TERTULIA: " CREENCIAS CASTRANTES, EXPECTATIVAS FRUSTRANTES"


Esta es la nueva tertulia que se dará el próximo jueves 12 de noviembre, 
La ponente es Mónica Quesada Juan,  terapeuta sexual.
Esperamos contar con tod@s vosotr@s!!!!!


jueves, 15 de octubre de 2015

TERTULIA: " SI ME TOCAS, ME DERRITO"



Empezamos con nuestras tertulia de los jueves, este curso serán a las 19:00 hrs., un horario muy accesible para todas.
Esperamos contar de nuevo con vuestra participación y estamos encantadas de recibirl@s.

martes, 22 de septiembre de 2015

CURSO "MEDIACIÓN EN IGUALDAD Y VIOLENCIA DE GÉNERO"


Mas información en nuestra página web:
http://www.sexpol.net/educacion/educaci%C3%B3n-en-la-igualdad.html

LA INFIDELIDAD NO SIEMPRE ES MALA: CÓMO EL ADULTERIO PUEDE MEJORAR TU RELACIÓN DE PAREJA.


En estos últimos tiempos está de moda todo lo relacionado con la innovación en las prácticas sexuales de las parejas. Aunque exista todavía una visión predominante más tradicional, lejos quedan los tiempos en los que se veía como temas tabú el sadomasoquismo, la infidelidad u otras prácticas sexuales alejadas del sota, caballo y rey más habitual. Es muy posible que la explosión de fenómenos como 50 sombras de Grey hayan influido enormemente en esta nueva concepción de las relaciones en pareja, pero la realidad nos muestra que cada vez son más los casos de parejas que se liberan de esa losa de prejuicios y no temen en innovar en sus prácticas íntimas.
Durante mucho tiempo, el sexo era un aspecto oculto en las relaciones de pareja y las conversaciones sobre este placentero campo solo se reducían a los momentos previos y postcoitales. En cambio, actualmente es muy habitual ver cómo muchas parejas consideran tremendamente importante la felicidad sexual, al margen de la visión más abierta o cerrada que tengan sobre su relación, tal y como indican en Alternet.
Muchas terapias de pareja están introduciendo la innovación sexual como medio de solución a los problemas. Por tanto, es posible que puedan ayudar a las relaciones algunas actuaciones que antes se veían como algo negativo. Una de ellas es, sorprendentemente, la infidelidad. Está claro que los cuernos han supuesto infinitos conflictos y rupturas, pero terapeutas como Esther Perel opinan que el adulterio es de lo más común. Perel indica en una charla TED que a ella le gusta hablar de aventura porque es algo secreto, con una conexión emocional, más o menos grande, y con una fuerte conexión sexual.
Estos actos pueden suponer una experiencia traumática, puesto que pone en duda la opinión que tenemos de nuestro propio yo, como un gran amante, buena pareja y mejor padre. Pero las personas cada vez tienen mayores intereses, ganas de innovar y vivir experiencias nuevas, por lo que es muy posible que busquen esas vivencias fuera del matrimonio, ya que tal y como indica Perel, es imposible que el funcionamiento de este sea absolutamente perfecto.
Por qué el adulterio puede ser positivo
De este conflicto entre las creencias y el comportamiento, también habla el psicoterapeuta Shannon Sennott, que opina que cada vez más personas acuden a este tipo de clínicas porque necesitan que no se les estigmatice ni se les culpe por sus comportamientos o por ver atractivas a otras personas. Sennott cree que está habiendo un cambio en el comportamiento de las parejas, puesto que quieren introducir nuevas prácticas sexuales en su vida. Esta misma idea la defiende Tammy Nelson, que señala en The New York Times cómo se están cambiando muchas de las normas establecidas respecto a las relaciones de pareja y el sexo. E, incluso, la propia Perel llega a decir que el adulterio puede influir positivamente en una relación, ya que abre la puerta a hablar honesta y profundamente sobre los intereses y pasiones sexuales de los miembros, más allá de los prejuicios iniciales que a veces existen en una pareja.
El fracaso de muchas parejas al final llega por no conocerse entre ellos, más que por el simple acto de la infidelidad
Es cierto que una relación debe construirse a partir de verdades y esto no debe escaparse en el sexo. Todo el mundo, en mayor o menor medida, puede tener gustos sexuales alejados de lo que puede considerarse normal, por lo que es necesario pararse a hablar sobre estos gustos y buscar un punto de entendimiento. Por estos motivos, Sennott en sus terapias siempre pide que los clientes cuenten su historia sexual e intereses más ocultos, puesto que es necesario abrirse sexualmente pare poder disfrutar realmente de este placer.
El problema es que muchas personas, y parejas, no saben lo que les gusta y lo que no les gusta, porque no están acostumbrados a pedir, ni que les pidan y nunca se han sentado a hablar honestamente, indica Sennott. Por estos motivos, muchas relaciones se estancan, ya que no innovan, no buscan lo que quieren y la cama se convierte en el espacio más monótono de la casa. Perel en cambio, señala que hay que diferenciar entre la perspectiva del dolor y la traición del proceso de autodescubrimiento o conocimiento de nuestra pareja. Al fin y al cabo, el fracaso de muchas parejas al final llega por el desconocimiento mutuo, más que por el simple acto de la infidelidad
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jueves, 17 de septiembre de 2015

CUANDO EL NO ES NO: POLÍTICAS DEL CONSENSO SEXUAL EN LA ERA DE LAS APPS.


Imagina la escena: estás en medio de una apasionante sesión de besos con la persona que más deseas, la ropa está cayendo a su alrededor, la respiración de ambos se acelera… De pronto, el o ella hace una pausa abrupta. “Espera”, te dice. Y saca su smartphone. Justo cuando creías que ibas a ser la estrella de un video porno amateur, él o ella toma un pequeño video de sí mismo: dice su nombre, el tuyo, y unas palabras con las cuales acepta consensualmente tener relaciones sexuales contigo; claro, no dice exactamente cómo ni cuántas veces, ni siquiera dice que le gustes demasiado (probablemente serás sólo un acostón de una noche y mejor superarlo rápido), pero el sentido es claro: tu pareja de esta noche tiene instalada una de las apps que graban el permiso explícito de una persona para tener sexo con otra. Luego te pedirá que hagas lo mismo.

Un escenario así puede parecer risible, pero es justo lo que apps como We Consent o Good2Go están haciendo para marcar sin lugar a dudas la delgada frontera entre el consentimiento sexual y las atribuciones unilaterales que transforman a un amante en un violador, según quién cuente la historia. Cada parte da su aceptación o negación (produce o niega el consentimiento), y sólo la aceptación de las dos partes produce la palabra mágica: consenso.

Tomemos un caso muy sonado en nuestros días, el del actor de televisión Bill Cosby; a pesar de que durante años mantuvo una imagen pública de padre ejemplar y encarnación de los buenos valores monógamos, Cosby fue acusado de abuso sexual hace 10 años. Las declaraciones del actor fueron mantenidas en secreto hasta que el New York Times las hizo públicas. En un interrogatorio de 4 días, el actor aceptó ser un seductor nato, que ocasionalmente (i. e. casi siempre) utilizaba su fama, influencia, la mentira pura y dura y también fuertes sedantes para llevarse a la cama a jóvenes aspirantes al mundo del estrellato.

A pesar de que no se considera un violador, Cosby puso en palabras lo que seguramente muchos violadores pensaron sobre sus técnicas de seducción antes de ser denunciados por la policía: “Creo que puedo leer a la gente y sus emociones bastante bien en este asunto romántico y sexual, como sea que quieran llamarlo”-

Otro caso fue el del activista y fundador de WikiLeaks, Julian Assange, que fue acusado de violación en una corte sueca, aunque él asegura que todo ocurrió de manera consensuada. 

Pero si creen que una app donde cada participante exprese su consentimiento es demasiado excesivo, antisexy y contrario al más básico sentido común, vale la pena recordar una estadística del Reino Unido (que ha lanzado también una campaña nacional de educación sobre el consenso y las relaciones sexuales, especialmente en estudiantes), la cual indica que una de cada tres estudiantes universitarias ha sido violentada o acosada sexualmente.

La situación en México es alarmantemente peor. Se estima que en el país ocurren unas 112 mil violaciones al año, de las cuales apenas 14 mil son denunciadas, y menos de 3 mil derivan en condenas para los perpetradores. Según datos de Amnistía Internacional, esto indica que sólo uno de cada 21 casos de violación tiene consecuencias legales, aunque entre siete y 26 de cada 100 violaciones terminen en embarazos no deseados.

Políticas del consenso sexual
Se dice que alguien de 17 años puede tener sexo consensual, pero ni siquiera un anciano como Bill Cosby puede explicar claramente qué es o en qué consiste dicho consenso. El consenso puede entenderse como un contrato verbal o no donde dos (o más) personas acuerden tener relaciones sexuales entre ellas. Proponer el uso de apps puede parecer radical, pero universidades como Oxford y Cambridge ya aplican cursos obligatorios sobre consenso sexual para los estudiantes de primer ingreso, y leyes como el Affirmative Consent Project en Estados Unidos pretenden llevar la iniciativa al terreno legislativo.

Una campaña canadiense llamada ‘More Than Yes’ coloca el consenso en estos términos: “El consenso real es mutuo y seguro. No sugerido, frágil, dudoso o temeroso. Nunca es incierto, asumido o silencioso”. En otras palabras, no hay manera correcta o incorrecta de “leer a las personas”, ni de interpretar inciertas señales de su parte. El consenso incluso puede dar lugar a dudas: si alguno de los participantes decide retirar su consenso, esto también entra en la órbita del consenso; aunque lo percibamos como un contrato, el consenso sexual no obliga forzosamente a una persona a llegar al final de una relación sexual. Dicho de otra manera, podríamos decir que el consenso es aquello que siempre se está decidiendo, y que permite un rango de acción mientras la otra persona no lo retire expresamente.

¿Por qué es tan difícil, entonces, ponerse de acuerdo en que sí es sí y no es no? Sabemos que las relaciones sexuales deben darse entre adultos (aunque cada legislación es diferente y algunas consideran sujetos de consenso a los chicos de 16 o 17 años, de otro modo estaríamos hablando de pedofilia), dentro de un contexto de comunicación interpersonal (todos los idiomas tienen maneras de expresar sí y no), y si la persona no puede comunicarse y afirmar su consenso, también estamos hablando de abuso y violación.

El blog Philosophical Disquisitions publicó una interesante semblanza del consenso en uno de sus aspectos más prácticos y más discutibles: el consenso bajo intoxicación –alcohólica, por ejemplo. Digamos, si una persona que ha ingerido alcohol, drogas o medicamentos que interfieran con su juicio y percepción de su entorno acepta tener relaciones sexuales con otra, ¿está realmente consintiendo? El caso es interesante porque mucha gente se arrepiente a la mañana siguiente de haber dado su consenso la noche previa –pero no todos los casos terminan en una demanda por violación.

Stephen J. Schulhofer, uno de los impulsores de leyes contra la violación, insiste en que una ley que incite a declarar el consenso sexual sin lugar a dudas podría reducir drásticamente las incidencias de delitos sexuales, como ocurre con las leyes de tránsito: “Aunque millones de personas conduzcan a más de 65 millas por hora a pesar del límite establecido de 55, la ley sigue salvando vidas. En tanto la gente sepa cuáles son las reglas de tránsito, la gran mayoría va a respetarlas”.

Existen muchas más vertientes en este asunto de las que podríamos abordar en un breve post. Sin embargo, mientras las leyes se ponen de acuerdo acerca de su mejor aplicación, es responsabilidad de cada uno de nosotros (hombre o mujer, hetero, homo o polisexual) dejar perfectamente claro que queremos tener relaciones con otros, y aún más claro cuando no lo deseamos. Un ‘sí’ debe ser tan firme como un ‘no’. No importan los motivos (el investigador Alfred Kinsey llegó a diferenciar casi 300 razones por las que la gente tiene sexo consensual, el aburrimiento es uno de ellos), sino que la aceptación y el rechazo sean establecidos claramente.

lunes, 14 de septiembre de 2015

COMO LIDIAR CON LA INFERTILIDAD EN PAREJA.


La infertilidad es una enfermedad dolorosa que, según un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud en 2012, afecta a unas 48.5 millones de parejas a nivel mundial. En Argentina, se estima que hay alrededor de 600.000 parejas en esta situación. Sin embargo, las consecuencias psicológicas para hombres y mujeres son distintas, y estas pueden llegar a afectar la vida en pareja.

Para contarnos más sobre cómo lidiar con esta enfermedad, desde MDZ Femme consultamos a la Lic. Ana Mazzoni, psicóloga especialista en estrés y fertilidad.

Para empezar, la Lic. aclaró que:

"La infertilidad es de la pareja, independientemente de quién tenga el factor de infertilidad. Sin embargo es claro que cada uno lo vivencia de manera diferente. "
Según Mazzoni, si bien cada pareja es un mundo y los roles pueden variar, hay ciertas generalizaciones que se pueden hacer según las diferencias de género: "Las mujeres tienen mayor contacto con su mundo interno y perciben mejor los cambios anímicos de los demás. Buscan comunicarse más, por lo que pueden mantener conversaciones largas sobre su intimidad. Pueden hablar mucho tiempo de los que sienten y lo que les sucede. 
"Ellas encuentran un permiso cultural a expresar sus emociones, cuestión muy diferente en los hombres".
Por su parte -añadió Mazzoni- "los hombres están más orientados hacia el afuera que a su mundo interno. Frente a un problema buscan soluciones rápidamente, más que hablar mucho sobre ellos. Les es más fácil hablar de temas sociales que de su propia intimidad. Y culturalmente también se les ve más facilitado ayudar a otros, que expresar sus propias emociones".
En la infertilidad, muchas veces, la mujer se posiciona como la portavoz de los sentimientos y emociones de la pareja, mientras que los hombres se posicionan, usualmente, como los sostenedores de las mujeres, intentando aliviarlas aunque muchas veces no lo logran.
La infertilidad es percibida como una amenaza tanto por las mujeres como por los hombres, con la diferencia de que las mujeres la vivencian como amenaza a su identidad -por el mito mujer=madre, entre otras razones- mientras que los hombres sienten amenazada la relación -por el proyecto “hijo” que no puede llevarse a cabo-. Es decir, ambos se ven afectados pero de manera diferente. Para la Lic., "estas disparidades deben ser comprendidas e internalizadas por ambos, para acompañarse lo mejor posible en el largo camino que caracteriza a la infertilidad". 

La sexualidad durante el tratamiento

Para Mazzoni, "socialmente la mujer está expuesta a presiones del tipo: “Se te pasa el tren”. Frases como estas hacen mella en la psiquis de las mujeres, estén o no buscando un hijo. Por su parte, sobre los hombres recaen otro tipo de presiones, por ejemplo, “deben estar siempre listos en todo momento”, y en el periodo ovulatorio más que nunca. “Deben” tener relaciones sexuales, estén cansados, preocupados, se hayan peleado con el jefe, estén en un examen, se tengan que ir de viaje de trabajo, etc".
Las relaciones sexuales programadas y los tratamientos de reproducción asistida en general, afectan la sexualidad de la pareja, ya que estas pasan a tener relaciones sólo para tener hijos o no. La sexualidad por placer es muchas veces suprimida directamente durante largos periodos de tiempo.
La infertilidad es un estresor crónico para la pareja que genera mucha tensión en la misma, pero también puede ser una crisis de la cual resulten resilientes y los beneficie positivamente como individuos y como pareja.

El rol del hombre durante el proceso

"Durante el tratamiento de infertilidad, las mujeres exponen su cuerpo a prácticas médicas invasivas, sea quien sea el que tenga el factor de infertilidad", resalta Mazzoni. "Ellas vivencian que su cuerpo es invadido, por hormonas, prácticas quirúrgicas, y demás, lo cual afecta más su estabilidad emocional y su percepción de amenaza o peligro". 
Sin embargo, esto también tiene consecuencias para los hombres: "Ellos se sienten impotentes ante esta situación que no pueden cambiar. Y si el factor de infertilidad es sólo masculino pueden surgir sentimientos de culpa en él, del tipo “…a ella le hacen de todo porque yo soy un infértil”, añade la Licenciada. 

Algunas recomendaciones para los hombres
  • Involucrarse más en el tratamiento de reproducción asistida. Ir juntos a los médicos, a hacerse los estudios, etc. Ayudar en la administración de medicamentos. Hacer los trámites administrativos en general.
  • Ir juntos a buscar la beta (test de embarazo). Si el resultado es telefónico, hablar juntos por teléfono con altavoz.
  • Hablar sobre sus emociones. Esto puede ser un gran alivio para ambos. Si un hombre le expresa a la mujer que él está triste, frustrado, impotente… Para él será liberador y la mujer se dará cuenta que no está sola en sus emociones y se sentirá más acompañada. Ella ya no será la única portavoz de las emociones y él tampoco se rigidizará en el lugar del sostenedor.
  • No intentar ofrecerle soluciones a la pareja. Sólo escucharla y expresarle comprensión de su dolor, rabia, impotencia, con palabras, abrazos, caricias.
  • Comprensión de los efectos de la medicación en las emociones de la mujer. Las hormonas que se usan en los tratamientos producen inestabilidad emocional (irritabilidad, tristeza, etc), es decir, generan una verdadera montaña rusa emocional.
  • No tomarlo como algo personal.
  • Enfrentar juntos la infertilidad como equipo y no individualmente
  • Hacer juntos alguna actividad placentera que los desconecte de lo que los aqueja. Por ejemplo, irse una tarde o un fin de semana a un spa juntos.
  • Tomarse periodos de descanso de la búsqueda y retomar la sexualidad por placer. En este periodo es recomendable cuidarse con preservativo para liberarse de la expectativa de quedar embarazados.

lunes, 7 de septiembre de 2015

¿EL PORNO PROVOCA IMPOTENCIA?


No toda pornografía es mala, señalan los expertos; todo depende de su uso y sus fines. Sin embargo, son muchos los estudios que han relacionado un consumo determinado de pornografía en jóvenes y adolescentes con futuros problemas erección. Pero no existe aún una clara evidencia científica como constatan los expertos. Asociar estos problemas con juventud no es algo tan escandaloso como se piensa. La disfunción eréctil (DE), más conocida como impotencia sexual, no sólo es cosa de la edad, ya que uno de cada cuatro hombres con este problema es menor de 40 años, según confirmó un estudio europeo.

En España, la DE afecta a más de dos millones de varones, y a pesar de que no hay cifras concluyentes en población joven, se estima que entre un 5-10% de los hombres con este problema es menor de 40 años. Uno de los factores de riesgo de esta disfunción es la edad, pero en otros casos, ¿qué puede haber detrás de los problemas de erección? ¿Pueden radicar en el consumo elevado de pornografía como han afirmado algunas investigaciones?

Diversos estudios han sugerido una relación directa entre el consumo de pornografía y futuros problemas de erección, dando como razón principal que este tipo de contenidos puede llevar a interpretaciones equívocas de cómo son realmente las relaciones sexuales. Un ejemplo de estos estudios es el realizado en 2013 por investigadores de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine. El trabajo revelaba que, efectivamente, existía una asociación directa entre el consumo de pornografía y los futuros comportamientos sexuales de los jóvenes, pero advertía de que éste era sólo un factor más.

Sin embargo, no todos los estudios han llegado a las mismas conclusiones. Un reciente trabajo, publicado el pasado mes de mayo también en la revista The Journal of Sexual Medicine, mostraba en cambio que no existe relación alguna entre el consumo de pornografía y los posibles futuros problemas de erección: «La evidencia empírica para dicha asociación carece actualmente de fundamento», afirmaban en el documento los autores del estudio, investigadores del Departamento de Sociología de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb (Croacia).


Para el doctor Eduardo García, urólogo del Hospital Clínic de Barcelona, «no existe una relación científica entre el uso de pornografía y la aparición de problemas de erección». Y añade que algunos estudios epidemiológicos han sugerido que llevar estilos de vida poco saludables, el abuso de sustancias, el estrés, la depresión y la desinformación son los factores que de manera más probable se encuentren detrás de las disfunciones sexuales masculinas.

Por su parte, el psicólogo experto en sexualidad y pareja, José Bustamante, vicepresidente de la Asociación de Especialistas en Sexología y autor del libro ¿En qué piensan los hombres?, afirma que «un uso compulsivo y exclusivo de pornografía sí puede llegar a generar interferencias en la respuesta sexual, tanto dificultades para controlar la eyaculación como impotencia». Sin embargo, este especialista matiza que no es que haya una relación directa entre ver pornografía y sufrir disfunción eréctil, «en realidad no depende tanto de verla o no sino del tipo de pornografía y, sobre todo, de la manera en la que se consume».

Miedo a fallar

También el objetivo con el que se consume y las ideas asociadas influyen. Es decir, «cuando alguien visualiza contenido pornográfico de manera casi diaria, buscando una excitación muy rápida para -también de manera rápida- masturbarse y lograr el orgasmo lo antes posible, es lógico que pueda tener dificultades para disfrutar del sexo de una manera distinta. En el momento en que tenga una relación donde la excitación sea más lenta y tratando de controlar la inminencia eyaculatoria, puede tener problemas», explica este profesional.

La mayoría de los casos que aparecen en consulta están vinculados con «el miedo a fallar», afirma Bustamante. En muchas ocasiones, el gatillazo sucede tras uno o varios episodios en los que se ha perdido la erección por el consumo de alcohol, cansancio o por forzarse a tener una relación que en realidad no les apetece. De este modo, «ese primer episodio supone para muchos hombres la incorporación en el universo de que es posible que no tengan una erección. Y este hecho puede acompañarles al siguiente encuentro, y hacer que la ansiedad tome el control y la atención se centre en la respuesta de su pene en vez de hacerlo en los estímulos eróticos», afirma el profesional.

«El enemigo principal de la sexualidad masculina es la asociación del sexo con un test que mide su virilidad, que les pone delante de la posibilidad de coronarse como una especie de semidiós o caer a la categoría de desecho», insiste el especialista. En este sentido, recuerda, el conocimiento es muy importante. Da igual que las primeras veces no vayan bien, lo importante es el afrontamiento de esa situación y no añadir más ansiedad. No ver las relaciones como un examen o una forma de ser más o menos hombres. Todo ello son ideas erróneas y preconcebidas que no hacen más que prolongar el problema. «Si no se afronta de manera adecuada, cada relación sexual se convierte en un test; y como me gusta decir a mis pacientes: 'Si te presentas a una relación sexual como a un examen: lo siento, ya has cateado'», afirma Bustamante.

Por ello, lo más importante es la educación sexual que se reciba. «Todavía me sorprendo de la cantidad de errores y prejuicios que tienen los jóvenes sobre la sexualidad; muchos de ellos no tienen un referente real que les cuente de verdad qué es la sexualidad y cómo son las relaciones sexuales», reflexiona el doctor García. Y la pornografía parece que no ayuda en la aceptación de una sexualidad normalizada.
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viernes, 4 de septiembre de 2015

¡NO NOS OLVIDEMOS DEL SEXO!

 

Publicado en Revista SEXPOL, Revista de Información Sexológica, Número 116 (2015)

Autoría: Lucía Sánchez

 

 La sexualidad es una dimensión más de la estructura psicológica humana


Es sorprendente que aún hoy en día sea tan escaso el tratamiento que se da al área de la sexualidad desde la educación formal, en los colegios e institutos de este país. Pero es que en el resto de estamentos sociales, tampoco encontramos, como generalidad, como normalidad, un tratamiento natural, respetuoso, y abierto en torno a todo lo que se relacione con sexualidad.

Desde luego es muy evidente que se ha avanzado mucho y muy rápidamente si tenemos en cuenta la lentitud e incluso paralización de tantos años atrás. Ya se habla de sexo como un tema más en conversaciones habituales en la vida diaria. Hay programas informativos y formativos a nivel institucional. Hay interés en general por conocer más. Pero tengo la sensación de que este tratamiento no es general. Hay grupos sociales en un extremo y en otro y muchos más en diferentes puntos intermedios.

En mi vida cotidiana me relaciono, como cualquiera de nosotros, con muchas personas, con las que tengo distintos niveles de confianza: trabajo, vecinos, amigos, antiguos amigos, familia, hay personas de diferentes edades, con distintos niveles culturales y objetivos personales. En cada uno de estos contextos hay una variabilidad tremenda en las visiones que transmiten de su relación personal con la sexualidad. Y tengo ejemplos en mi cabeza que representan auto represión, desinformación, distorsiones diferentes, naturalidad… en fin, de todo.

Y eso es lo que me sorprende, que aún haya desinformación y actitudes negativas hacia lo sexual, aunque sea solo en algunos sectores. Me parece particularmente llamativo el caso de algunos grupos de gente más joven que con información escasa y distorsionada emplean el sexo como moneda de cambio para rebelarse, sentirse integrados, modernos o cubrir determinadas carencias emocionales individuales o familiares, por ejemplo. Además de los riesgos de las enfermedades de transmisión sexual, se produce una visión muy utilitarista del sexo, reduccionista, quitándole todo su carácter comunicativo y de bienestar personal, de placer y expresión del sí mismo.

Y todo esto ocurre cuando ya está más que demostrado y aceptado desde la sexología, la medicina, la psicología, la sociología… el carácter beneficioso y enriquecedor del sexo, cuando ya todos sabemos de sobra que es algo natural que forma parte de nosotros mismos y no es sensato ni justo ni sano reprimirlo o coartarlo. Que meter actitudes negativas de sufrimiento, suciedad, antinaturalidad etc., es  lo mismo que hacerlo con la persona misma en el resto de áreas que conforman su forma de ser, es decir, que es absolutamente perjudicial un tratamiento distorsionado y que, al contrario, su tratamiento natural, como una parte más de la persona, es beneficioso para el desarrollo de todas sus potencialidades, siendo un aspecto más de su bienestar y por tanto, de su felicidad.

Desde los medios de comunicación, desde los programas de formación sexual de 3 días en horario extraescolar de los colegios, desde los mensajes que se lanzan en tertulias televisivas, etc., se lanzan en muchas ocasiones mensajes nocivos en cuanto a una perspectiva distorsionada, reduccionista o como algo externo a la persona misma.

Una perspectiva más sociológica me lleva a considerar que quizás estas distorsiones, estos chistes machistas, estas risitas nerviosas son consecuencias de una pequeña rebeldía frente a los mensajes globales que recibimos de manera implícita desde estamentos “serios”: instituciones del estado, religiosas, educativas.  Y al final, tengo la sensación de que es en cierto modo, una negación social de una parte del individuo mismo, algo que, junto con el resto de áreas de su personalidad, creencias, actitudes, emociones…, etc., conforma un individuo  único y especial. Forma parte de las estrategias de control social, que permiten mantener el orden social: cada cosa en su sitio y a su tiempo, todo tranquilo y fuera individualidades, a más homogeneidad, menos problemas (a nivel social, porque a nivel individual es justo al revés…).

Y es que parece que todo apunta a que son justamente las áreas más íntimas y personales, aquellas que más nos definen como nosotros mismos, que son producto y realización personal y propia…, esas áreas son las que socialmente se obvian, se dejan a una especie de “desarrollo espontáneo”, y que cada cual salga de su lío como pueda.

A nivel social, aún queda por cumplir el objetivo de que la sociedad al completo, desde políticos a empresarios, trabajadores y parados, jóvenes y viejos, todos, comprendamos la importancia fundamental del desarrollo de competencias básicas en los niños y jóvenes: habilidades sociales, comunicación, negociación, gestión del tiempo, solución de problemas, inteligencia emocional... Y aunque cada vez esta perspectiva va ganado terreno y se va haciendo ya muy evidente su importancia, no se incorpora de manera general a los planes de estudio como algo realmente básico, prioritario…

No vamos a decir que conocer la historia de Felipe II, por ejemplo, no sea importante. Pero ya me contareis que hacemos con un niño tímido, introvertido, quizá con algún complejo, por ej., pero que se sabe de memoria la vida y hazañas de rey… ¿será feliz? La formación debe ser integral, porque las personas somos un todo integrado, no vamos por partes aisladas: conocimientos, actitudes, capacidades, método de trabajo, hábitos de reflexión y crítica constructiva, hábitos de salud… Lo más personal, lo más íntimo, lo más intrínsecamente nuestro, se deja a un lado, ya surgirá, se desarrollará o no, según los acontecimientos de la vida de cada cual, todo espontáneo, y por lo tanto, “natural”.

Sin embargo, sabemos por las investigaciones en neuropsicología, psicología social, psicología evolutiva…, que un apropiado desarrollo emocional permite a la persona enfrentarse a su día a día con mayor eficacia. Sabemos por los estudios realizados en inteligencia emocional que si la parte emocional del sujeto no está bien establecida, se acaba traduciendo en problemas personales, y afecta incluso a la parte “más racional” de su personalidad. Si siento ansiedad o agobio, puedo tener problemas de memoria, lentitud de reflejos, fallos en mi ejecución intelectual habitual; si no me comunico con eficacia, provoco malentendidos que se traducirán según el tema de que se trate, en problemas de diversa índole, si tengo una autoexigencia personal exagerada, me convierto en un tirano de mi mismo y probablemente de los demás, con exigencias no realistas, que siempre acaban en una sensación de fracaso, identificando la tarea con la persona, si no sé poner límites para defender mi territorio personal en el área íntima, social, familiar,  me encuentro siempre expuesto a miradas que no deseo, me siento vigilado y juzgado, etc…

Esto es lógico, justamente por la interrelación de todos estos elementos, como decíamos antes. Por ejemplo, la autoestima: si está bien establecida en la persona, si esta persona se quiere de manera incondicional porque es ella misma y punto, tenemos una base para evitar y/o solucionar problemas de relación social, de establecimiento de objetivos realistas, de problemas en el área de sexualidad, de pareja, de desarrollo profesional… Y al mismo tiempo hemos de considerar que todos estos elementos no solo actúan de manera lineal, si no que lo hacen en sentido bidireccional y además todos se relacionan con todos, creando una red en la que los déficits a partir de un grado determinado sirven para empeorar las cosas y los niveles positivos, permiten solventar déficits. A ver, voy a intentar explicarme.

Un problema sexual se solucionará previsiblemente más fácilmente si la persona tiene recursos personales como una buena autoestima, información correcta, si confía en sí misma, si no “dramatiza”, si puede buscar posibles causas concomitantes, como una discusión previa con su pareja, o un nivel de estrés laboral elevado, o algunas cervecitas de más… Esto facilitará su enfrentamiento al problema sin que su “yo” se vea afectado. Su autoestima y su autoconcepto permanecerán intactos, sus habilidades de comunicación y asertividad se verán probablemente reforzadas, al mismo tiempo que las podrá utilizar en su propio beneficio… etc.

Nos ocupamos desde pequeños de potenciar nuestro desarrollo profesional, establecemos toda una estrategia para contar, en unos años, con un buen curriculum, que sea competitivo y nos permita desarrollar todas las capacidades intelectuales. El desarrollo personal, el crecimiento interior queda un poco más en la indefinición. Y quizá sea esta una razón por la que llega un momento en que necesitamos plantearnos objetivos personales. Porque al final todos perseguimos metas muy parecidas, queremos estar bien, ser felices, sonreír, disfrutar de la vida. Y resulta que la mayor parte del trabajo es interior y hay que planteárselo expresamente para no dejarnos llevar por las modas, en definitiva por lo que nos dicen los demás.

El tratamiento del sexo en todo esto sigue siendo especial. Especial en el sentido de diferente. Estamos de acuerdo en que el sexo mola. Pero tendemos a desligarlo del resto de cosas que hacemos, sentimos y pensamos a diario. Es un área aislada de nuestra vida. Vivir la sexualidad plenamente supone vivir nosotros mismos con plenitud. Somos todo. No somos partes. Una baja asertividad, por ejemplo, me puede acarrear problemas en mi vida sexual. Puedo llegar a no saber qué quiero, qué me gusta, que es lo que no quiero y no me gusta. Esto provoca dudas e inseguridad y en definitiva un profundo malestar en mi vida que dura mucho más de lo que duró el suceso que me provocó esos sentimientos: cuando no supe decir que no a algo, o no supe pedir algo en mi intimidad sexual con alguien a quien había elegido.

Otro ejemplo, este desde la terapia de pareja: los celos. Esa inseguridad. Ese miedo, fundado o no, a que me mientan. Tanto si hay razones para estar celoso como si no las hay, la persona que siente celos tiene que trabajar o reforzar algo en su estructura personal interna. ¿Por qué, si tengo razones, permito que esto continúe?, ¿Por qué, si no tengo razones, siento así? Y aquí podemos identificar otra cadena: autoconfianza, orden mental, ideas racionales/irracionales, distorsiones cognitivas o análisis lógico de las situaciones, control emocional… etc., que provocará más o menos dificultades en función de cómo tengamos entrenados cada uno de esos elementos. Y nuevamente, a mejores capacidades y actitudes mejores pronósticos.

Todos estos vectores que conforman nuestra estructura personal surgen y se forman y van tomando fuerza en la infancia y la adolescencia. Todos se pueden trabajar en la edad adulta. Pero es en los primeros años cuando se establecen y se arraigan fuertemente los principales elementos de personalidad y hábitos. De manera natural el niño va incorporando a su estructura mental, su manera de ver el mundo y su manera de percibirse a sí mismo y a su familia y amigos. Hace su primer esquema corporal, su primer mapa mental de su casa y su barrio. En la medida en que estas cosas se incorporen de manera natural, sencilla, realista, con grandes dosis de autoaceptación incondicional, el desarrollo en la pubertad y adolescencia será menos conflictivo. Y en la edad adulta los problemas o inseguridades diversas se solucionarán de forma más sencilla, más eficaz, sin grandes altibajos.

Si el niño tiene dificultades para establecer su mapa corporal, es decir, si cuando cierra los ojos no es capaz de imaginarse su cuerpo tal cual es, indudablemente va a repercutir en su vida sexual. Si, además de esto, recibe información sobre partes buenas y malas en su propio cuerpo, es decir, en sí mismo, la repercusión en su vida sexual es también evidente. Y en ambos casos su autoestima y autoaceptación, como elementos previos,  van a estar tocadas. ¿Y sus relaciones sociales? Ya  los problemas de lateralización en la infancia y pubertad provocan inseguridades en la infancia y pubertad… pues en mayor grado los esquemas corporales mal establecidos y/o enjuiciados negativamente.

De esta forma, encontramos que el niño aprende a relacionarse como puede con sus iguales. Y así va creciendo. Luego le irán pasando cosas que le permitirán ir avanzando (o no). Pero hay bastantes posibilidades de que encuentre dificultades en su acercamiento al sexo, a vivir su sexualidad como una faceta más de su personalidad, como un medio  de comunicación y bienestar, satisfacción, placer…, es decir de conceptuarse como un ser sexual y real, acorde a un esquema corporal real, el propio, y no un dibujo impersonal o una foto de un desconocido en el libro de ciencias naturales. Y aceptarse como es y apreciarse por ser él /ella mismo/a.

Las tradiciones, el nivel cultural, las creencias religiosas, los dogmatismos políticos, los intereses económicos o de poder de algunos estamentos, etc., han ido amalgamándose a lo largo de la historia y se han ido impregnando en el fondo de nuestros cerebros y personalidades. Las familias se encargaron de afianzar determinadas formas de ser y estar. Desde el estado, las empresas, las universidades, las iglesias, los colegios… y hasta las sociedades gastronómicas, se transmiten maneras formales, correctas, adecuadas…, de relacionarse con uno mismo y con los demás… Al final no nos queda otra, adaptarse o morir.

Pero en este proceso de adaptación hacemos un doble esfuerzo, uno interior, más o menos sincero, personal, íntimo y otro de cara al exterior, que cumple con los requisitos que se demandan socialmente para poder sentirnos integrados y parte de la sociedad en que vivimos. En general, parece que hemos aprendido a llevar bien este difícil equilibrio. Pero también conlleva un desgaste. A algunos les merece la pena, puesto que son caminos ya muy bien trabajados y se trata de dejarse llevar. Se maneja el doble juego: sé lo que tengo que hacer y decir según el contexto en que me encuentre y en mi intimidad puedo seguir ese canon, o no, como yo quiera, no necesito mantener una coherencia. A otros, les puede llegar un momento en la vida en que no quieren seguir jugando a dos bandas, en que les apetece vivir su vida plenamente y desarrollar la complejidad de áreas que forman la estructura interior de una persona. Les apetece expresar su manera de sentir y vivir con coherencia.

En todo este proceso el control de la faceta sexual de los individuos permite conseguir un orden social, a expensas de coartar la expresión de la propia individualidad. Por eso es el individuo el que se rebela, al menos en la etapa de adolescencia, o las asociaciones civiles, grupos de ciudadanos más o menos organizados con un objetivo común. Cuando se consigue llegar a un estamento social, que al fin y al cabo también está constituido por personas, es cuando se produce un pequeño cambio. Entonces es cuando hablamos de que la sociedad empieza a concienciarse de algo.

El papel del morbo y lo prohibido es importante. Una prohibición aumenta el deseo sexual en muchas personas, lo morboso puede incrementar la excitación. La increíble adaptabilidad del ser humano ha sabido hacer del defecto, virtud, aprovechando la situación imperante en épocas pasadas de desinformación y secretismo en todo lo referente a sexualidad, para sacar de ahí una gran ventaja: mejorar el placer, sentirme mejor, expresarme más como soy, etc. Esto, creo, que, por otra parte es lo que ha permitido que las cosas hayan permanecido inmovilizadas durante siglos. Y, al mismo tiempo, es lo que ha permitido que millones de personas no anulasen totalmente esa parte tan importante de sí mismas, les ha permitido no asfixiarse en el cumplimiento de la norma social.

Al final parece que se trata de un proceso en paralelo, individual y social, en el que nos sinceremos con nosotros mismos y nos quitemos de encima miedos y prejuicios. Si el objetivo personal y el social coinciden en buscar el bienestar, deberíamos aproximarnos aunque sea poco a poco a todo aquello que lo favorece. Si valoramos la esencia en vez de las pertenencias, como sociedad, será más fácil como individuos hacer cada cual su camino personal de crecimiento y desarrollo. Si como sujetos individuales, uno a uno, favorecemos el respeto incondicional a todos los demás, conformaremos una sociedad más relajada que busca la felicidad de todos sus miembros y promueve el desarrollo individual, abarcando este desarrollo todas las áreas incluidas en la estructura de personalidad, creencias, actitudes etc.

El avance tan lento de épocas anteriores, a veces casi imperceptible, se ha ido acelerando muy despacio. Creo que la velocidad se va incrementando cada vez más y que es un proceso sin vuelta atrás. La conciencia social es un acelerante. Se trata, al fin y al cabo, de aceptar todo lo que forma parte de nosotros y valorarlo y apreciarlo justamente por eso. Cuidar y trabajar todo aquello que forma parte del ser humano y lo hace único y especial.

Publicado en SEXPOL, Revista de Información Sexológica nº 116, enero-marzo 2015



RM/xt