viernes, 26 de junio de 2015

Algunas cuestiones actuales sobre el orgasmo


Chelo García Navarro
Psicóloga clínica experta en Sexualidad Humana y Educación sexual por la UNED.
Máster en Salud Sexual y Sexología Clínica por la UNED.


En este escrito presentamos al lector algunos de los aspectos más relevantes en relación con el orgasmo, tanto femenino como masculino; vamos a seguir, principalmente, el trabajo de uno de los más importantes investigadores actuales sobre este tópico, el Dr. Barry K. Komisaruk. En 2012 el profesor Komisaruk, que se siente orgulloso de poder hablar en español, visitó nuestro país e impartió varias conferencias y talleres en el marco del programa de posgrado de salud sexual de la UNED(1). El profesor Komisaruk desarrolla su actividad de investigación en la Universidad de Rutgers en New Jersey y sus trabajos son aportaciones de singular relevancia en el campo de la sexualidad humana. 

¿Qué es el orgasmo?

Se puede afirmar que, el orgasmo, desde una perspectiva general es la culminación del placer sexual, un estado de clímax que proporciona una sensación de repentina liberación acumulada que se inicia en las fases previas de excitación sexual. Money, Wainwight y Hingbuerguer(2) describen el orgasmo como: “Un breve episodio de liberación física como consecuencia de la vasocongestión y el incremento miotónico experimentado en respuesta a un estímulo sexual”, por su parte, Kinsey Pomeroy, Martin y Gebhard(3), se refieren al orgasmo como una: “descarga explosiva de tensiones neuromusculares en el máximo de la respuesta sexual”. Esa sensación puede describirse como el momento en el que se generan una serie de espasmos musculares intensos que podemos percibir como sumamente agradables, a lo que contribuye la liberación de endorfinas.(4)

En el caso de las mujeres, estos espasmos juegan posiblemente un papel muy relevante, ya que, según Komisaruk, uno de los efectos del orgasmo, es que incrementa la succión producida por las contracciones ondulatorias del útero. Cuando el orgasmo se produce durante un coito, esta succión aspira el semen eyaculado, que se deposita cerca del cérvix, en el interior del útero facilitándose así la fecundación.(5)

Komisaruk y col., recuerdan que las zonas del cerebro y de la médula que controlan el dolor y el orgasmo se solapan; esta asociación tiene, a juicio del autor interesantes consecuencias; así, y por ejemplo, el lado positivo es que, durante el orgasmo producido mediante la autoestimulación del clítoris, las mujeres son un 50% menos sensibles al dolor de lo que lo son en situación de reposo. En este sentido, el orgasmo podría ser considerado una importante fuente de analgesia. En algunos casos, cuando se les pedía a los cirujanos que trataran un dolor que no se podía controlar mediante fármacos, lo que hacían era seccionar unas determinadas vías neurales de la médula espinal del paciente, sin embargo, como efecto colateral se producía un bloqueo de la capacidad de tener orgasmos. En algunos casos la cirugía tenía una efectividad sólo temporal, de modo que el dolor reaparecía al cabo de seis meses, pero como aspecto positivo cabe mencionar que también volvía a aparecer la capacidad de tener orgasmos. Con los resultados de estas investigaciones se ha puesto de manifiesto una nueva línea de trabajo cuya mejor comprensión futura podría conducir a nuevos tratamientos contra el dolor. Hay una pregunta importante que debe ser respondida: ¿son los orgasmos producto exclusivo de la estimulación genital o también pueden ser generados por estímulos no genitales? Como es sabido, se han descrito otras fuentes, diferentes de la específicamente genital, capaces de producir la activación necesaria para que se produzca el orgasmo. Algunas de las situaciones en que se han descrito orgasmos sin estimulación específicamente genital se han mencionado las siguientes(6):

• Orgasmos producidos mediante imágenes mentales y en ausencia de estimulación física. Experiencias sobre orgasmos femeninos “con el pensamiento” mostraron que las mujeres presentaban un incremento en el ritmo cardíaco, la presión arterial, el diámetro de las pupilas y el umbral del dolor típicos del orgasmo.

• Orgasmos experimentados durante la meditación. Kenneth Ray Stubbs proporciona detallados ejemplos de experiencias orgásmicas producidas durante diversos tipos de meditación.

• Orgasmos experimentados durante el rezo, tal como ha documentado William Stayton.

• Orgasmos experimentados por mujeres y hombres con lesiones en la médula espinal a través de las caricias del compañero en las zonas de piel hipersensibles no genitales, cercanas al lugar de la lesión.

• Ataques epilépticos que producen auras orgásmicas.

• Orgasmos “fantasmas” experimentados por mujeres y hombres con lesiones en la médula espinal, que sienten orgasmos genitales mientras duermen a pesar de que la lesión bloquea las sensaciones genitales conscientes.

• Orgasmos producidos a través de la estimulación de la boca, los labios, el pecho, los pezones, el ano, el hombro o el dedo del pie.

• Orgasmos producidos como resultado de la estimulación de cualquier parte del cuerpo por la persona adecuada y de la manera adecuada.

• Orgasmos durante el parto.

• Orgasmos durante la defecación y la micción enérgica.

• Orgasmos producidos por la estimulación eléctrica o química directa del cerebro, como se describe en los estudios realizados durante un breve período de la década de 1950, antes de que se impusieran restricciones sobre este tipo de experimentos.

• Orgasmos no genitales experimentados bajo la influencia de drogas psicodélicas.

• Orgasmos producidos inesperadamente mediante la estimulación eléctrica de la columna vertebral para, en principio, controlar el dolor.

• Orgasmos producidos mediante la estimulación tras una cirugía transexual (tanto en sentido hombre mujer como mujer-hombre).

Este conocimiento de los elementos estimulares capaces de producir orgasmos tiene gran importancia en lo que respecta a la relación entre discapacidad y orgasmo. Así, las investigaciones(7) recientes sugieren que la principal diferencia en el funcionamiento sexual entre las mujeres con discapacidad y las mujeres sin discapacidad puede ser explicada por las dificultades que las mujeres con discapacidad experimentan en la  búsqueda de una pareja. El nivel de deseo sexual es el mismo, pero el nivel de actividad es significativamente menor porque hay menos mujeres con discapacidad que tengan compañeros, lo que, obviamente, reduce sus oportunidades.

En general, la expresión sexual en el caso de mujeres con problemas motores (como parálisis) se ve menos afectada que en el caso del varón; una posible explicación es que resulta físicamente más sencillo para la mujer adaptar o redefinir su rol sexual, aunque sea de forma pasiva.

Las mujeres que sufren paraplejia o tetraplejia(8) y en edad fértil suelen recuperar su ciclo menstrual y casi el 50 por ciento no se pierde un solo período posterior a la lesión. El embarazo es posible, y la médula espinal de mujeres lesionadas permite un parto vaginal normal, a pesar de que son posibles complicaciones en el embarazo. Entre estas se encuentra la disreflexia autonómica y prematura (para las personas con lesiones por encima de T-6, caracterizado por la presión arterial alta, sudoración, escalofríos, y dolor de cabeza) durante el parto. En este sentido, Komisaruk, Wise, Frangos, Liu, Allen y Brody(9), precisan que esas mujeres no notaban sensación física alguna ni en piernas, caderas, abdomen o clítoris, pero sí en la parte más interior de la vagina. En sus experimentos algunas incluso alcanzaban el orgasmo. Eso se convirtió en uno de los principales descubrimientos en la carrera de Barry Komisaruk: el nervio vago (que conecta el cerebro con diferentes órganos internos, sin pasar por la columna vertebral), alcanzaba también la parte más interna de la vagina y estaba involucrado de alguna manera en la estimulación sexual.

También hay algunas consideraciones especiales relacionadas con la anticoncepción. Los anticonceptivos orales están relacionados con la inflamación y la formación de coágulos en los vasos sanguíneos y el riesgo de presentar este problema es mayor en las mujeres con lesiones de médula espinal. La mujer paralizada no puede sentir los dispositivos intrauterinos, lo cual puede causar algunas complicaciones difíciles de detectar. Por otro lado, el uso de diafragmas y espermicidas puede ser difícil para aquellas mujeres con destreza manual reducida. En algunos casos, la lubricación vaginal puede ser un problema; así algunas mujeres que sufren lesión en la columna (SCI-Spinal Cord Injury) informan que tienen lubricación refleja, pero otras no. Cuando se necesitan sustitutos, lubricantes solubles en agua, por ejemplo, en la actualidad: Astroglide, jalea KY(10), son los lubricantes de elección. La vaselina no se recomienda.

El orgasmo es posible en una mujer paralizada si hay alguna inervación pélvica residual, aunque esto es relativamente raro. Algunos hombres y mujeres son capaces de experimentar lo que se ha denominado “paraorgasmo” o ”orgasmo fantasma,” a través de la reasignación de la respuesta sexual de las zonas del cuerpo afectadas por la lesión. Esto se describe como un placentero orgasmo fantaseado que intensifica mentalmente una sensación existente.

En lo que respecta a los orgasmos, tanto femeninos como masculinos, es necesario señalar que pueden ser muy distintos en una misma persona. Para una mujer, por ejemplo, la calidad sensorial de un orgasmo depende de dónde tiene lugar la estimulación: el clítoris, la vagina o el cérvix. El clítoris está conectado principalmente a los nervios pudendos; la vagina, a los nervios pélvicos, y el cérvix, a los nervios hipogástrico, pélvico y vago. Aunque la estimulación de cada una de estas zonas puede, por sí sola, producir orgasmos, la estimulación combinada de dos o tres regiones da como resultado un efecto aditivo, produciéndose un orgasmo más general, lo que se describe como un: “orgasmo global”.

En el caso del hombre, los nervios pudendos transportan los impulsos nerviosos desde la piel del glande del pene y el escroto, y los nervios hipogástricos lo hacen desde los testículos y la próstata. Por lo tanto, la estimulación de estos dos grupos nerviosos puede ocasionar sensaciones de algún modo distintas. En los hombres pues, el orgasmo depende casi por completo de la estimulación del glande del pene(11). Casi siempre está acompañado por la eyaculación de líquido seminal. Mientras ocurre la eyaculación, una serie de cuatro o cinco contracciones es acompañada por sensaciones placenteras. Algunos hombres tienen poderosas reacciones físicas durante el orgasmo, que en algunos casos van acompañadas por fuertes sonidos vocales y movimientos corporales bruscos, otros sin embargo tienen orgasmos más tranquilos y silenciosos; pero la mayoría de hombres experimenta una gama de intensidades entre estas dos reacciones extremas. Para muchos hombres, la principal fuente de placer orgásmico es una eyaculación poderosa. Otros hombres experimentan numerosas sensaciones orgásmicas continuas, prolongadas después de la eyaculación. Incluso, se ha informado de que algunos podrían experimentar un patrón similar a los orgasmos múltiples de las mujeres, una serie de mini-orgasmos poco espaciados que llegan al clímax con la eyaculación.

En este escrito hemos pretendido resumir parte de los conocimientos actuales sobre el orgasmo, conocimientos impulsados en gran medida gracias al trabajo de investigadores como el Dr. Komisaruk. En definitiva se trataba de ofrecer una breve introducción a un campo muy amplio que intentaremos ir desentrañando en artículos posteriores.
__________________________________
1 Se puede ver una de sus conferencias en: 
http://www.uned.es/saludsexual/jornadas/2012/komisaruk.htm
2 Money J., Wainwight, G. y Hingbuerguer D., “The Breatheless Orgasm: A Lovemap Biography of Asphyxiophilia” New York, Prometheus Books, 1991.
3 Kinsey, A., Pomeroy, W., Martin, C. y Gebhard, P, “Sexual Behaviour in the Human Female” Filadelfi a, W.B. Saunders, 1953.
4 Recordemos que las endorfinas, son unas substancias peptídicas, producidas de forma natural en el encéfalo que bloquean la sensación de dolor y están relacionadas con las respuestas emocionales placenteras.
5 Komisaruk, Barry R, Beverly Whipple, Nasserzadeh, Sara, Carlos Beyer-Flores, “Orgasmo. Todo lo que siempre quiso saber y nunca se atrevió a preguntar”, Paidos, Barcelona, 2011, Pág.43
6 Komisaruk, Barry R, y otros. Op Cit. Págs. 29-30. 7 El Centro para la Investigación sobre la Mujer con Discapacidad,
UAB España Centro de Rehabilitación / RRTC Médica en complicaciones secundarias en el SCI, Veteranos Paralizados de América, Spinal Cord Injury Association Nacional.
8 Se puede obtener más información en: http://www.christopherreeve.org/site/c.mtKZKgMWKwG/b.4453433/
9 Komisaruk BR, Wise N, Frangos E, Liu WC, Allen K, Brody S. “Women´s clitoris, vagina, and cervix mapped on the sensory cortex: fMRI evidence”, J Sex Med, 2011 Oct 8 (10)2822-30.doj: 10.1111/j1743-6109.2011
10 Lubricante estéril, de uso general, soluble en agua. Alivia la sequedad vaginal (en casos de menopausia, post-parto, contracepción hormonal...) y elimina los molestos síntomas provocados por los picores. También facilita la inserción de tampones y termómetros rectales. Está diseñado para lubricar la mucosa vaginal y rectal. Su composición y textura, similar a la de las secreciones fisiológicas proporciona sensaciones naturales. Es compatible con el uso de preservativos de látex al tener una base acuosa. Además es incoloro, inodoro, hipoalergénico y de pH neutro. No mancha, se aclara fácilmente con agua y es compatible con el uso de anticonceptivos.
11 Fuente: Carl R. Darnais. Army Medical Center. http://www.crdamc.amedd.army.mil/Default.aspx
 http://issuu.com/fundacionsexpol/docs/revista_sexpol_n109

Publicado en SEXPOL, Revista de Información Sexológica
Nº 109, abril - junio 2013

RM/xt

jueves, 25 de junio de 2015

LOS HOMBRES TIENEN MAS "GANAS" ¿MITO O REALIDAD?


La sexualidad es un tema recurrente de conversación, tanto de solteros como de casados. Debido a esa importancia entregada, hoy existen muchos mitos en torno al sexo que pueden afectar o beneficiar el desempeño que cada persona tiene al momento del encuentro íntimo.

Ante esta relevancia, surge la pregunta ¿son ellos más sexuales que ellas? Algunos rápidamente dirían que sí, y ello se debe a que socialmente los hombres son considerados por sus pares y también por las mujeres como más “libidinosos”. Pero tal forma de pensar puede ser una mera suposición de quienes piensan que el género masculino solo desea sexo y aprovecha cualquier oportunidad para tenerlo.

Asimismo, hay que recordar que cada hombre y mujer experimentan de diferentes maneras el deseo sexual, razón por la que diversos análisis coinciden en que la estimulación femenina es menos directa y más difícil de identificar que la presente en los machos.

En esta misma línea, el portal de bienestar Salud180 indica en uno de sus artículos, que psicólogos sociales de la Universidad Estatal de Florida han comprobado que los hombres se excitan abiertamente y tienen un número mayor de fantasías sexuales que las mujeres.

Además, el mismo sitio de noticias informó que investigadores de la Universidad de Chicago, que han estudiado por años los patrones sexuales masculinos, confirmaron que la mayoría de los hombres adultos menores de 60 años piensan al menos una vez al día en sexo. Mientras que sólo una cuarta parte de las mujeres reportan tal comportamiento.

Pese a esas investigaciones aisladas es bastante complejo dar por hecho que los hombres son mucho más sexuales que las mujeres, ya que es un tema que abarca muchas aristas y va más allá del pensamiento del acto mismo.

“Desde el punto de vista de la Respuesta Sexual como tal y en base a lo planteado por los pioneros de los estudios en sexualidad, Master y Johnson, no existe diferencias en las respuestas de éstos (hombres y mujeres), debido a que ambos géneros cumplen de igual forma en sus ciclos de reacción sexual las etapas de excitación, meseta, orgasmo y resolución. Actualmente este modelo si bien se mantiene prácticamente igual, se ha agregado la fase de deseo sexual, que estaría en todo el ciclo”, indicó María Antonieta García, Terapeuta Ocupacional y Magíster en Afectividad y Sexualidad.

Ahora bien, no debemos olvidar que la sexualidad es una construcción social compleja, multidimensional, por lo tanto, el cómo una persona la experimente estará intervenida por factores como la biología, los roles de género, el momento histórico, las relaciones de poder, la edad, la condición social y económica, entre otros factores.

La interrogante en torno a si ellos son más activos sexualmente, parte de la base que como sociedad atribuimos una carga extra a la sexualidad de una persona, tales como; valores preestablecidos de género, los que de alguna manera van a darle ciertas normas que nos rigidizan y hacen esperar ciertas conductas de hombres y mujeres.

Hay que indicar que tal comportamiento se asocia a los valores sociales, por tanto, a medida que como sociedad vamos cambiando, probablemente estos principios ligados a los roles de género y sexualidad también sufran una modificación. Transformación que llega a derribar ciertas ideas preconcebidas por nuestros antepasados y fomentan el empoderamiento de las personas más allá del género. Uno en que cada uno se haga cargo de su propia sexualidad, lo cual favorece nuestra salud y bienestar.

Si tal situación social se lleva a la práctica clínica, específicamente en la terapia de pareja, apreciamos que es el hombre quien reclama una mayor cantidad de relaciones sexuales, convirtiéndose la escasez de sexo en una de las quejas más habituales del componente masculino de una pareja heterosexual.??

Otro punto importante es el hecho de que la pornografía tiene al hombre como consumidor mayoritario, fenómeno que se repite en el pago de prostitución, donde ellos son los mayores demandantes de este servicio.??

Es en el mismo plano psicosocial que surge el concepto de “deseabilidad social”, término que puede estar jugando un papel importante a la hora de abordar esta temática. Debido a lo que se espera de cada género, hoy muchos hombres no admiten tener un bajo deseo sexual, y a la vez un gran número de mujeres nunca reconocerán ser consumidoras de pornografía y prostitución.

Pero aparte del ámbito social, existen factores hormonales que también tienen directa relación en la actividad sexual de hombres y mujeres.

Dentro del plano hormonal:

Son numerosos los estudios que se han realizado con animales, para medir la influencia de la testosterona (hormona sexual masculina) en el acto íntimo. Y si bien es cierto que se ha demostrado la relación entre el nivel de testosterona en sangre y el deseo sexual (N. Morris, EEUU), esto no significa que debido a la mayor cantidad de esta sustancia en el género masculino, éste debe tener un mayor deseo sexual.

Dentro de esta misma controversia, el médico y psiquiatra John Bancroft, publicó un interesante artículo titulado: “El deseo sexual”. En dicho ejemplar el experto concluye que la testosterona tiene influencia en la estimulación, tanto en hombres como en mujeres, pero no de una manera exponencial (a más testosterona, mayor deseo).

Finalmente, como indica John Bancroft en su artículo, todos los estudios que intentan relacionar los conceptos hormonas-sexualidad, chocan con la dificultad de mediciones efectivas y cabe pensar que, en realidad la actividad sexual en su conjunto dependa más de factores psicológicos que los ligados a la testosterona.

Por lo tanto, si se hace alusión a que los hombres son mas sexuales que las mujeres se debe en su mayoría a factores psicosociales que impulsan a ellos a que vivan su sexualidad de forma plena, en cambio a las mujeres se les limita en torno a dicho comportamiento, reprimiéndolas hasta el punto de coartar su goce absoluto.
Enlace a la fuente

viernes, 19 de junio de 2015

La masturbación como estilo de vida


Sonia Encinas 
Periodista y Educadora Sexual con perspectiva de género


La masturbación es un tabú. Sí, aún a día de hoy. A pesar de ser el acto de placer más a nuestra mano (nunca mejor dicho), de tener el mayor porcentaje de éxito en lo que a la consecución de dicho placer se refiere y de poder ejecutarlo sin la aportación de nadie más que una misma. 

A lo largo de los siglos, las distintas sociedades han ido cubriendo con un oscuro velo todo lo relacionado con la masturbación, tachándola de algo sucio, insalubre física y psíquicamente y, por supuesto, de pecaminoso. La aparición de las religiones monoteístas no hizo más que empeorar la situación. El placer sexual, si es que placer, era única y exclusivamente una herramienta para la reproducción. Y ya se encargan de que así se entienda adoctrinando a la población.

Podría parecer que esto no tiene gran importancia y que vencer los moralismos religiosos es cosa fácil, que depende de una misma. Sin embargo, es un planteamiento completamente erróneo a la vista de la realidad. Son muchas las personas que sufren porque, o bien no encajan en la “corrección” que la religión impone, o bien sí lo hacen, pero se sienten frustradas e insatisfechas.
El caso de las mujeres es tremendamente peor. Nuestro placer y gozo físico se ha invisibilizado por completo, llegando a afirmarse durante cientos de años que ni siquiera existía. Que no era fisiológicamente posible. De nuevo la religión ha tenido y tiene mucho que ver en el sentir de las mujeres respecto a su cuerpo y su placer. Pero no olvidemos que la comunidad médica tampoco reconoció ni aceptó el placer sexual femenino hasta el pasado siglo XX.

De hecho, tan invisible era nuestro disfrute sexual y tan imposible se asumía que se creó una enfermedad bajo la que esconderlo: La histeria. Una enfermedad que, por cierto, sufría más de la mitad de la población femenina(1). ¿Casualidad?
¿Y cuál es la terapia que se aplicaba a todas estas mujeres histéricas? La estimulación de los genitales hasta que llegaban al orgasmo, al cual denominaban “paroxismo” o “crisis nerviosa”. ¿Mujeres histéricas o mujeres sexualmente insatisfechas?

Y así a lo largo de la historia. Claro, si alguna mujer osaba poner en duda la inexistencia de su deseo o anhelación sexual, quedaba marcada, tachada de enferma, viciosa, mala mujer, puta, etc. Todos esos apelativos que tanto gustan a la sociedad patriarcal, que se ha visto engrandecido y cebado como un pavo su poder a lo largo del tiempo.

Pero llega el momento de reflexionar. Pararse un momento en seco, mirar atrás y, por qué no, echarse las manos a la cabeza. Como dice el refrán, “lo pasado, pasado está” y no podemos tomar cartas en los errores cometidos tiempo atrás. Pero sí podemos hacernos responsables de lo que nos atañe a día de hoy y ser conscientes de las realidades que nos anteceden.
No sólo la masturbación no es mala, sino que “permite a las mujeres descubrir su cuerpo, saber gozarlo”(2). A través de la masturbación, conocemos nuestro cuerpo. Hacerlo en solitario es imprescindible, porque es la manera de no tener expectativas y no pensar en nadie más que en nuestra persona. Sabremos identificar cuáles son nuestros puntos clave de placer, nuestro “Tendón de Aquiles” del disfrute sexual. Podremos aprender a respetar y cuidar nuestro cuerpo porque conoceremos todo lo que es capaz de aportarnos.
Cuidar nuestra vida sexual para que sea satisfactoria nos hará sentir mejor con nosotras mismas, aumentará nuestra autoestima y mejorará nuestro carácter. De modo indirecto, esta satisfacción se reflejará en nuestro estado de ánimo diario, porque la sexualidad, si algo tiene es el poder de hacernos sentir genial o fatal hasta de forma inconsciente.
Vivimos un boom en lo que respecta a cuidarse por dentro y por fuera: Hacemos ejercicio físico, seguimos una alimentación saludable, sabemos lo que es el reiki y leemos sobre motivación (ahora “coaching”). Sin embargo, en todo este panorama, nos olvidamos de prestar atención a una parte de nuestra vida que nos acompaña desde que nacemos hasta el final de nuestros días y que influye enormemente en nuestro bienestar: Nuestra sexualidad.

¿Por qué nos olvidamos? Porque nadie nos ha dicho nunca que esto es importante. La sexualidad se clasifica en la estantería de “lo íntimo”, lo que no se debe compartir y de lo que no se debe hablar. Y así, pasan los años y generación tras generación se refuerza esa idea de la sexualidad como algo que da vergüenza.

Ha llegado el momento de cambiar eso. Hablar sobre sexo hace que se perciba como algo natural. Compartir nuestras experiencias y nuestras preocupaciones nos ayuda a ver que no somos personas únicas con gustos “raros”, sino que lo mismo que nos gusta o nos ocurre a nosotras, le ocurre a mucha gente. Es el primer paso: Hablar para naturalizar y devolver la luz a ese baúl polvoriento en el que se ha guardado la sexualidad durante siglos. El segundo paso es empezar a masturbarse para conocerse bien, sin pudores y sin límites más allá de los que una se quiera poner. ¿Y el tercero? ¡Uf! El tercero es aprender a comunicar eso que nos gusta, un ejercicio fundamental al que tampoco estamos nada habituadas.

Empecemos ya, porque hay mucho por hacer y poco tiempo que perder si queremos vivir una vida plena, satisfactoria y feliz.

-------------
1. Maines, R. P. (2001). La tecnología del orgasmo: “La histeria, los vibradores y la satisfacción sexual de las mujeres”. Milrazones.
2. Horer, S., Magazine, F., & Cardinal, M. (1981). La sexualidad de las mujeres. Gedisa.


Publicado en SEXPOL, Revista de Información Sexológica
Nº 116, enero - marzo 2015

RM/xt


jueves, 18 de junio de 2015

LAS PAREJAS DE LOS VARONES CON LESIÓN MEDULAR EXPRESAN SIMILAR SATISFACCIÓN CON SU VIDA SEXUAL COMPARADO CON ANTES DE LA LESIÓN



Los fármacos orales para la disfunción eréctil que toman varones con lesión medular mejoran su calidad de vida sexual y la de sus parejas. Esta es una de las principales conclusiones del estudio presentado por el equipo de investigadores de la Unidad de Sexualidad y Reproducción Asistida del Hospital Nacional de Parapléjicos


La investigación, titulada "Evaluación de la calidad de vida sexual de los varones con lesión medular y sus parejas: Efectos de los tratamientos farmacológicos de la disfunción eréctil", ha contado con la colaboración de 95 pacientes con lesión medular y sus parejas. El trabajo evalúa además posibles diferencias en la satisfacción sexual según fármaco, nivel de lesión (paraplejia o tetraplejia) y grado de lesión (completa o incompleta). Consta de dos grupos de estudio:

Un estudio transversal realizado sobre pacientes que ya estaban siguiendo tratamiento con fármacos orales para la disfunción eréctil y sus parejas, quienes se sometieron al cuestionario de calidad denominado Sexual Life Quality Questionnaire (SLQQ).

En sus respuestas los pacientes informaron de una calidad de vida sexual algo menor que antes de la lesión medular. Por su parte las parejas expresaron que disfrutan de una calidad de la vida sexual en un grado similar a la de antes de la lesión de su compañero.

Asimismo, en los resultados de este primer estudio se han encontrado diferencias significativas con respecto al Grado ASIA (escala internacional de medición de lesión medular) con menor puntuación en una lesión completa, pero no respecto al nivel de la misma.
Otra conclusión es que los pacientes y sus parejas muestran satisfacción con los tratamientos recibidos, sin que haya diferencias entre los distintos fármacos administrados.

La investigación consta también de un estudio prospectivo en parejas que aún no habían consultado ni iniciado tratamiento para la disfunción eréctil. Los investigadores han evaluando sus respuestas al cuestionario SLQQ antes de iniciar el tratamiento y tras recibirlo. Se encontraron una mejora en la Calidad de Vida Sexual antes y después del tratamiento, así como una satisfacción con el tratamiento administrado, tanto el lesionado como sus respectivas parejas.

Los autores del estudio: Antonio Sánchez Ramos, Eduardo Vargas Baquero, Ana Galán Ruano, Manuel Más García han recibido el premio a la mejor comunicación oral en el XVII Congreso Nacional de la Asociación Española de Andrología que se ha celebrado en Gran Canaria.
El estudio se ha llevado a cabo en el Hospital Nacional de Parapléjicos, la Fundación Lesionado Medular Madrid, la Fundación Igemus y el Centro de Estudios Sexológicos de Tenerife.

Según el responsable de la Unidad de Sexualidad y Reproducción Asistida del Hospital Nacional de Parapléjicos, Eduardo Vargas, "en la Unidad de Sexualidad y Fertilidad del HNP de Toledo realizamos la valoración, diagnóstico y tratamiento de las modificaciones que se producen en la salud sexual tras la lesión medular, tanto en hombres como mujeres".

Tras agradecer la participación de la población con lesión medular en los estudios Vargas ha indicado que "es importante continuar realizando proyectos que nos permita conocer la situación del lesionado y su pareja para poder adaptar los tratamientos, y conocer las necesidades en la esfera sexual".

El Proyecto se realizó con la beca concedida para la Ayuda a la Investigación de la Fundación MAPFRE en el período 2012-2013.

viernes, 12 de junio de 2015

LA INFECCIÓN POR VIH. Los mecanismos de la homofobia interiorizada



Mario Gatti Díaz, Terapeuta Gestalt

La relación entre sida y homosexualidad se remonta a los orígenes de la pandemia. La homofobia, por supuesto, es muy anterior(1). Si antes fue pecado, y luego delito, desde el siglo XIX fue considerada una enfermedad, y así se mantuvo en Occidente hasta 1973, siendo quitada por la OMS de la lista de enfermedades, con efectos mundiales, en 1990. Sin embargo, el sida vino a revitalizar el vínculo entre homosexualidad y patología, lo que potenció la homofobia. Los primeros casos fueron descritos en homosexuales, y antes de ser denominado sida en 1982, el mal fue llamado “deficiencia inmunitaria ligada a la homosexualidad” e incluso “cáncer gay” porque se creía que la causa era el “estilo de vida gay” (muchos partenaires sexuales, penetración anal y consumo de drogas como los poppers)(2). En 1983 se confirmó que el sida era producido por un virus sexualmente transmisible, que fue aislado en 1984. Al año siguiente se realizaron las primeras pruebas que al medir los anticuerpos permitan saber quien estaba contagiado. Aunque se sospechó que había ciertas prácticas que facilitaban la transmisión, las primeras campañas se demoraron, en parte también por el peso de la homofobia. Quizás se entendió que la sociedad no estaba aun preparada para recibir consejos de salud sexual, no sólo en España, donde la homosexualidad acababa de ser despenalizada en 1979, sino también en países como Francia, donde la despenalización llegó en 1982. Allí sus autoridades mantuvieron la prohibición de la publicidad de los preservativos hasta 1987(3). Las consecuencias fueron la expansión de la epidemia por toda la población, aunque durante años las muertes de gays hayan sido mayoritarias. Esto dio origen a una durísima lucha en la que destaca Act-Up, creada en Estados Unidos en 1987 y luego en Europa, para sacar a los estados de la parálisis cuando las personas morían a diario(4).  En España, en 1987 se creó la comisión que velaba por los programas de prevención del sida y se lanzó la primera campaña dirigida en esa ocasión a los usuarios de drogas: “No te piques el sida. Haz sexo seguro”. Recién en 1990 y en medio del revuelo de ciertos medios, una campaña promovió el uso del preservativo con “Póntelo, pónselo”. “Cuídate”, la primera campaña estatal de prevención del VIH dirigida a los HSH(5)  fue lanzada por Stop Sida en 1993(6) . El inmovilismo de los estados reforzó la acción de los grupos de homosexuales en defensa del colectivo que parecía diezmarse a pasos agigantados, promoviendo la solidaridad con los afectados y las prácticas de sexo seguro. Este “sexo seguro” –que preconizaba el uso del condón durante toda la práctica del sexo oral y anal, entre otros consejos sirvió para reducir la incidencia de los contagios entre los HSH. Su aceptación fue rápida para una mayoría de ellos, e implicó un cambio enorme en los hábitos sexuales, porque hasta entonces, el preservativo no era utilizado entre hombres. Desde luego, el cambio fue facilitado por la situación de pánico -dado que el contagio implicaba deterioro y muerte a mediano plazo- y porque era promovido también desde las mismas asociaciones de homosexuales que acompañaban a los enfermos de sida. Sin embargo, no todos los concernidos adoptaron esas prácticas preventivas, como evidencia la existencia de nuevos contagios entre personas que antes habían resultado ser negativas al test. Antes de detenerme en las razones para que alguien consciente del riesgo, mantenga una práctica sexual no protegida, quiero destacar el papel de la homofobia interiorizada(7)

La homofobia interiorizada


La homofobia interiorizada es un conjunto de representaciones mentales presentes en una persona por las que ser homosexual se considera inferior a ser heterosexual. En el plano de los sentimientos, el afectado siente vergüenza y culpa, que no son intrínsecos a sus deseos homosexuales sino al entorno hostil en que vive y que pueden llevarle a conductas autodestructivas. Sufre también ansiedad ante situaciones en que debe manifestar directa o indirectamente su homosexualidad, lo que le lleva a evitarlas, aunque perjudique sus relaciones sociales y/o sentimentales. Se acompaña de una autoestima baja, que proyecta también sobre los demás homosexuales, alcanzados por sus propios prejuicios, y le dificulta estructurar una red social con sus iguales. El resultado es el aislamiento y ser más vulnerable al VIH, como luego veremos. La homofobia interiorizada se gesta a edades tempranas, a veces incluso antes de saber lo que es la sexualidad. Son los propios compañeros de escuela quienes comienzan a llamar “maricón” (o algo equivalente) a uno de sus iguales. Continúa en los institutos donde las agresiones suelen crecer, motivando la diferente tasa de intentos de suicidio entre los adolescentes percibidos como  heterosexuales y quienes “tienen pluma” o son tomados por homosexuales(8) . Al crecer, la homofobia es perpetuada por la propia sociedad en que vive. Es importante recalcar la dinámica diferente de esa experiencia represiva con la vivida por los acosados por racismo o por defectos físicos, y que suele favorecer la interiorización del odio: estos adolescentes saben que cuentan con el apoyo familiar, sea porque la familia comparte con ellos los rasgos étnicos y sus vivencias, o porque al menos aceptan al acosado más allá de la excusa con que lo agreden. El adolescente acosado por homofobia no siempre cree que será aceptado por su familia, esto le hará difícil compartir su sufrimiento y lo padecerá en secreto. Las emociones no expresadas están en el origen de su ansiedad, de ahí la desesperación que los conduce a veces al suicidio. Para los acosadores también hay una diferencia, y es que todos saben que no corren peligro de cambiar de etnia, pero sí de ser tomados ellos mismos como homosexuales, lo que empeora sus actitudes. Las reacciones son diversas y están también en relación con el carácter. A veces, la respuesta de los afectados es desarrollar una conducta reactiva, al servicio de los demás, como para “hacerse perdonar” eso que no pueden asumir. Otras, desarrollan conductas contrafóbicas en las que el miedo es combatido por ejemplo con vigorexia, construida en muchas horas semanales en los gimnasios, o la supresión de cualquier vestigio de “pluma”. Otras, caen en la desconexión de sí y de los demás, tardando años en generar vínculos. Y por supuesto, están las adicciones, que comentaré luego. Estas conductas actúan sobre los efectos de la ansiedad sin tocar sus causas, y además, cada respuesta tiene su propio coste, que muchas veces vuelve a potenciar la ansiedad. Al sentirse peor como persona, se agrava la fragilidad proveniente del pobre concepto de sí mismo, lo que profundiza su homofobia. A veces, cuando la situación cambia a mejor, por ejemplo si cede la homofobia social, no consigue integrar ese cambio positivo, lo que evidencia la indefensión aprendida que padece.

Razones y mecanismos en la desprotección


Hay muchos factores que inciden en el proceso de infectarse con VIH. Alguien que ha pensado en suicidarse ha sentido ya bastante desapego a la vida. Si el autoconcepto no ha mejorado tras la adolescencia, el riesgo persiste, y la infección “encaja” con la idea que tiene de sí mismo. El aislamiento autoimpuesto lo aleja de los grupos de homosexuales donde se divulgan y realizan acciones más cercanas para la prevención de las ITS. Indagando en las razones concretas por las que se puede incurrir en un riesgo ocasional de desprotección, Fernández Dávila cita entre ellas: la tentación de validar el propio atractivo físico si se considera que el de un partenaire que no quiere usar condón es mayor; la urgencia de la excitación; la necesidad de llenar el vacío y la soledad con el encuentro físico, sentido como más completo aunque sea anónimo; la búsqueda de una pareja a partir de un encuentro en que se busca mayor intimidad con el otro; el sentirse enamorado del otro hombre tomando el riesgo como prueba de amor hacia él(9).

Respecto a los mecanismos de que se vale alguien para autoengañarse y minimizar el riesgo que está corriendo, Mendès-Leite mostró como la información recibida en las campañas de salud sexual es reinterpretada, y los concernidos terminan valiéndose de otras protecciones, imaginarias y simbólicas, aunque ineficaces(10). Muchas de esas protecciones se vinculan a lo que hoy llamamos serosorting, es decir, la selección de partenaires imaginando que son seronegativos según los criterios más diversos. Así cita entre otros, el “juego de las apariencias” referido a la selección basada en la corpulencia, la higiene, etc. “La edad del peligro”, en que la selección se apoya en la edad. “Los placeres peligrosos”, el criterio son las prácticas sexuales atribuidas a cada partenaire. La “relación de confianza” vincula el grado de riesgo al conocimiento que se tiene del partenaire. El “pacto de sangre” da una seguridad basada en los sentimientos hacia el otro (amor, amistad, pasión). Además cita “mecanismos de mantenimiento” (de la seronegatividad), tales como el “pacto de silencio” dentro de la pareja, consistente en negar que haya otros compañeros sexuales por uno o ambos miembros, mientras no usan el condón dentro de la pareja si son seronegativos. Y por último habla de una actitud que remite al pensamiento mágico y se plasma en una creencia del orden del exorcismo, como el “test como exorcismo” que consiste en repetir periódicamente el test tras realizar sucesivas prácticas de riesgo y si dan negativo, creerse inmune al virus. Otro exorcismo señalado fue el dado por la posesión de preservativo, que consiste en confiar en la simple presencia del condón en el bolsillo, aunque no se lo emplee en las prácticas sexuales. La ansiedad y la forma de enfrentarse a ella pueden aumentar el riesgo, ya que el consumo de sustancias debilita el control racional de los actos, y este consumo suele coincidir con salidas a sitios de encuentro o con los encuentros mismos, lo que facilita las conductas de desprotección. Cuando la ansiedad se intenta cubrir con sexo compulsivo el resultado es parecido, pues hay una correlación entre la homofobia interiorizada y las prácticas de sexo anal desprotegido(11). Los efectos de la homofobia interiorizada suelen agravarse si la persona es infectada con VIH. Quien se sintió estigmatizado como homosexual, es probable que lo sienta otra vez al saberse seropositivo, lo que lo vuelve –al menos a sus ojos- otra vez en estigmatizable(12). Todos estos fenómenos se refieren a personas que teniendo la voluntad de protegerse, dejan puntualmente de hacerlo, lo que excluye a quienes prefieren en conciencia evitar el uso del condón, tema que abordaré en la próxima entrega.


BIBLIOGRAFÍA


1. Véase « Homofobia y Terapia Gestalt » (2010). Tesina presentada por Mario Gatti Díaz en la AETG, dirigida por Olga de Miguel Salazar.

2. Chauvin, Sébastien y Arnaud Lerch: « Sociologie de l’homosexualité ». La Découverte, Paris, 2013. Pág. 61.

3. Véase Gabriel Girard “Les homosexuels et le risque du sida”. Presses Universitaires de Rennes, 2013.

4. Véase Ricardo Llamas: “Teoría torcida”. Madrid, Siglo XXI. 1998. Páginas 160-70.

5. HSH, hombres que tienen sexo con hombres, denominación que incluye a aquellos que mantienen prácticas homosexuales y no consideran su orientación sexual ni como homo ni como bisexuales.

6. Para ampliar referencias y acceder al contenido de las campañas, véase http://www.sidastudi.org/resources/doc/111122-30anos30luchas_completo-1564589582560396970.pdf

7. Véase “La homofobia interiorizada. Visión y tratamiento en terapia gestalt” por Mario Gatti, en Revista de Terapia Gestalt Nº 33/2013. Páginas 238-250.

8. Véase el reciente estudio de la FELGTB para toda España en: http://www.cogam.es/secciones/derechos-humanos/documentos/i/1126287/146/estudio-2013-sobrediscriminacion-pororientacionsexual-y-o-identidad-de-genero-en-espana

9. Véase el artículo de Percy Fernández Dávila: “Necesidades no-sexuales que motivan a un grupo de hombres que tienen sexo con hombres a involucrarse en prácticas sexuales de alto riesgo” en la revista “Forum: qualitative social research. Sozialforshung”. Volumen 10, Nº 2, art.21, mayo 2009. El link es: http://www.qualitative-research.net/index.php/fqs/article/view/1295/2771

10. Mendès-Leite, Rommel: “Une autre forme de rationalité: les mécanismes de protection imaginaire et symbolique » en Calvez M. et al (dir). Les homosexuels face au sida. Rationalités et gestion des risques. Paris. Ed. ANRS, 1996. Pág. 65-76.

11. Martín, Gabriel J.: “La sindemia del VIH y la homofobia interiorizada” http://elblogdegabrieljmartin.blogspot.com.es/2013/10/la-sindemia-del-vih-y-la-homofobia.html

12. Véase la obra clásica de Erving Goffman: “Estigma. La identidad deteriorada”, de Erving Goffman. Buenos Aires, Amorrortu, 2010.


Publicado en Revista SEXPOL nº 111, octubre-diciembre 2013

RM/xt


jueves, 11 de junio de 2015

LAS PERSONAS CON BUENA SALUD FÍSICA Y MENTAL DISFRUTAN MÁS DEL SEXO.



Un equipo de científicos de la Universidad de Granada (España) ha concluido que las personas que tienen un buen estado de salud tanto físico como psicológico están más satisfechas de sus relaciones sexuales así como de su relación de pareja en general. El estudio ha sido publicado en la revista Sexual and Relationship Therapy.
La investigación contó con un total de 2.024 participantes, 50,1% hombres y 49,9% mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 80 años. Respecto a su orientación sexual, el 92,7% eran heterosexuales y el 7,3% homosexuales. Todos los voluntarios mantenían una relación estable de al menos seis meses de duración.
 Entre las variables del estudio se encontraban tanto el nivel educativo, la edad, el género o la orientación sexual, así como las interpersonales como el número de parejas sexuales que habían tenido, la duración de las relaciones, la satisfacción con la pareja actual o el tipo de relación entre ambos.
De forma general, mayor edad, menor nivel educativo, mayores síntomas psicopatológicos y mayor duración de la relación se asoció con baja satisfacción sexual, mientras que un mejor estado de salud física y mayor satisfacción con la relación se asoció con alta satisfacción sexual”, explica María del Mar Sánchez Fuentes, coautora del estudio.
Así, los resultados evidenciaron no haber encontrado diferencias significativas respecto a los niveles de satisfacción sexual según el género o la orientación sexual y sí según la vitalidad y la depresión como características de la salud física y mental de los participantes: “Este estudio descriptivo muestra que variables sociodemográficas y de salud, así como las derivadas de la relación de pareja, se asocian con la satisfacción sexual”, destaca Sánchez Fuentes.  

lunes, 8 de junio de 2015

UNA SOLA PASTILLA NO BASTA PARA RESOLVER LA FALTA DE DESEO.



Desde que se demostró la eficacia de la famosa pastilla azul en la impotencia masculina, la industria farmacéutica se ha afanado en encontrar un fármaco similar para combatir la ausencia de deseo en la mujer, el trastorno sexual femenino más frecuente. Primero se probó la viagra masculina en mujeres, pero los resultados no fueron los esperados. El fármaco engrosaba el tejido de la vagina, pero la inflamación no mejoraba el deseo sexual. Después de este fracaso, se llegó a la conclusión de que se necesitaba un tratamiento que actuara sobre los centros del placer del cerebro o en el circuito sensorial.

De ahí salieron los primeros parches de testosterona, la hormona más masculina. Este parche logró resultados espectaculares en ensayos clínicos. Aunque la FDA decidió no darle luz verde porque los riesgos médicos superaban los beneficios. La testosterona cuadruplicaba el deseo pero también los riesgos para mujeres con sobrepeso, colesterol y tensión arterial.
Después llegó la flibanserinala llamada «viagra rosa» que tras un primer rechazo ha recibido ahora el respaldo de la agencia estadounidense de medicamentos. ¿Será el fármaco definitivo para la mujer? Carlos de la Cruz, director del Master de Sexología de la Universidad Camilo José Cela, lo duda. «No será el fármaco definitivo porque en la compleja sexualidad de la mujer no es todo biología. El hombre es más genital y coital; la mujer es más mental. La erótica femenina tiene que ver más con las caricias, con la piel...».
De la Cruz da, en cualquier caso, la bienvenida al nuevo fármaco porque permitirá a la mujer a jugar un rol nuevo, el de desear, en lugar de ser solo deseada. «Hay mujeres que convierten las relaciones sexuales en una tarea casi doméstica, en algo que deben hacer por su pareja, no por su propia satisfacción», añade.
Francisca Molero, vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, tampoco cree que baste con una sola pastilla para resolver la falta de deseo «pero será de gran ayuda». «Estoy convencida que un fármaco por sí solo no resuelve el problema. Pero será una herramienta fantástica. La espoleta que permitirá encender el deseo y favorecer un cambio de motivación en la mujer. Después habrá parejas que necesiten un tratamiento integral, con terapia, consejos...».
En la falta de deseo femenino influyen las habilidades sexuales de la pareja, las caricias previas, el cansancio, el desconocimiento del propio cuerpo y, a veces, unas expectativas irreales. «A mi consulta acuden parejas jóvenes preocupadas. Me dicen “yo nunca tengo ganas”, pero cuando les preguntan si responden cuando su pareja les acaricia dicen que sí. Entonces no hay un problema real. No hay que estar todo el día activa. Si pensamos que hay un trastorno, acaba afectando a todas las fases del deseo sexual, me siento culpable y acabamos con problemas de pareja».

viernes, 5 de junio de 2015

Somos lo que leemos. Dependencia, cuentos... y 50 sombras




Mada Alderete
Periodista, Educadora, Terapeuta Sexual


La VIOLENCIA DE GÉNERO (V de G) está basada en una paradoja: la mayoría de las agresiones puntuales las producen extraños, pero la mayoría de maltratos suceden en el entorno cercano afectivo. Es sobre todo esta paradoja lo que hace de la V de G una cuestión tan compleja, sutil, llena de dificultades de percepción y de matices. Y es parte de la solución, poder debatir, argumentar, contra argumentar y seguir destripando este tema, que no es un tema, es un problema que tiñe de negro las relaciones de pareja, la vida de muchas menores y la de muchas mujeres.

Una de las cuestiones que se debaten en el binomio DEPENDENCIA - VIOLENCIA DE GÉNERO es si las mujeres víctimas de V de G son dependientes antes de la relación, antes de sufrir violencia, o si la dificultad para salir del maltrato es posterior, fruto del deterioro que ocasiona. Ni siquiera todos los profesionales están de acuerdo en esta cuestión. Pero este matiz es muy importante en el análisis de la situación. Algunas personas y también profesionales tienden a pensar que solo las mujeres con unas determinadas características, con una... “tara” de fábrica van a caer en relaciones de dependencia. En este caso se pone el acento en las características individuales de la víctima, incluso se habla de los trastornos de personalidad que pueda padecer y se habla de que es, a priori, una persona dependiente, una dependiente emocional.

Otros profesionales piensan que cualquier mujer, en una sociedad patriarcal, puede topar con un hombre machista que quiere ejercer su poder sobre ella y que es el maltrato el que provoca la dificultad para “escapar”...

La tesis “ambientalista” recoge de forma más explícita la cuestión del género. Todos y todas nos alimentamos de las mismas fuentes y nos educamos con los mismos mitos que impregnan el ambiente, ya que están ahí, por todas partes. Y aunque lo tengamos muy trabajado, es fácil caer en alguno.

También las profesionales podemos sentir miedo, inquietud. Si pensamos que ellas son diferentes, eso nos tranquiliza, pero si cualquier mujer puede ser una mujer maltratada eso significa que TU... y TU y YO... cualquiera de nosotras puede serlo. Y claro, nos tranquiliza más estar al otro lado de la raya y pensar que “eso nunca me pasará a mí”.

La  dependencia,  como  otros  conceptos  relacionados con la salud mental, también tiene un componente social. Tiene que ver con lo que es normal en un momento dado en un entorno determinado. La dependencia es “relativa” y lo que puede ser “dependencia normal” en un momento o país, puede ser “dependencia enfermiza” en otro. Por ejemplo, hasta hace solo unos años, la mujer que aguantaba y se “quedaba”, hacía “lo que había que hacer, lo normal” y en la actualidad se la estigmatiza y culpabiliza.

En palabras de Félix López, somos una especie programada para el contacto y la vinculación y es humano sentir que “necesitamos” a las personas cercanas y queridas. ¿Acaso no somos todas las personas, de alguna manera, dependientes de las personas a las que queremos?

El tema de la dependencia es confuso, se entremezclan los asuntos, porque en algunos aspectos, la sociedad nos construye de una determinada manera, con unas pautas y luego nos reprocha haber aprendido la lección, nos llama locas, dependientes y nos convertimos en “las mujeres que amaban demasiado”. Es una trampa, un cautiverio (Marcela Lagarde) si no cumples el mandato eres “mala”, por no querer suficiente y si lo cumples eres “tonta”, por querer demasiado y ser egoísta. Por eso es muy habitual que las mujeres se sientan culpables. No es para menos.

En el amor, la etapa de cortejo es especialmente vulnerable, con todos los sentidos abiertos, la pasión, las emociones a flor de piel. En general el amor siempre es un riesgo y conlleva poder sobre la persona con la que nos vinculamos, con la que compartimos intimidad, debilidades, secretos, miedos, nos convertimos en un punto de referencia muy intenso. Si lo convertimos en positivo, esa intimidad nos llevará a un crecimiento individual y de pareja. Pero esa misma intimidad utilizada en negativo generará maltrato y daño en quien lo recibe, quizás dependencia. .

Por lo tanto, la clave, al menos una de ellas, está en el amor, en la idea preconcebida y fantaseada de pareja... veamos solamente unas pinceladas...

APRENDEMOS QUE EL AMOR ES UNICO Y ETERNO,  la pareja dura toda la vida, pase lo que pase, porque solo podemos amar a una persona, en caso contrario es un fracaso, no nos hemos esforzado lo suficiente. “La dependencia del esfuerzo”.

APRENDEMOS QUE EL AMOR “VERDADERO” ES PODEROSO, el amor “verdadero” puede con todo, lo cambia todo, en caso contrario es que no hemos amado lo suficiente.

APRENDEMOS QUE TENER PAREJA ES EL OBJETIVO VITAL. Tan vital que está por encima de la calidad del vínculo. Es mejor tener una “mala pareja”, un vínculo negativo, que estar sola...

¿Y dónde aprendemos esto? En realidad, hay muchas maneras de aprender y no todas pasan por los planes de estudio...

Hablemos un poco de la educación incidental. Hace referencia a todo aquello que aprendemos de manera no formal, jugando, sin darnos cuenta, es como aprendemos a socializarnos, a comportarnos... esta educación tiene un impacto enorme, precisamente porque no somos conscientes de que lo estamos interiorizando y de que nos está modelando, construyendo. Es lo que en lenguaje coloquial se llama “lo que mamamos”. Y la parte más importante de este modelaje es cómo aprendemos a vincularnos en las relaciones afectivas, porque hay dos “subculturas de género” (Fina Sanz) y hombres y mujeres aprendemos a amar (y a amarnos) de maneras diferentes.

En este tipo de educación incidental, los maestros y maestras son:

- los modelos masculinos y femeninos de la familia, la escuela...

- los juguetes, los juegos...

- las canciones

- los medios de comunicación, la publicidad, las revistas...

- los videojuegos, que no nos confunda la modernidad tecnológica, la mayoría son sexistas, pensados para el imaginario tradicional masculino
- y por supuesto, las historias, los cuentos, la literatura... 

Pensando en lo que leemos quiero recordar el famoso libro “50 sombras de Grey”, tan debatido y controvertido...

Me llama la atención la cantidad de libros que se han vendido, la cantidad de mujeres y hombres que le han dado una interpretación de historia de amor excitante, de historia “feminista” incluso, las distintas visiones que en distintos colectivos ha ocasionado el libro. Un libro que a nivel literario no vale nada, pero que ha triunfado.

La literatura, además de algo maravilloso, ha sido históricamente una de las transmisoras de la ideología patriarcal para naturalizar una imagen de las mujeres como el sexo sometido. El discurso literario es un discurso social que, por una parte, recoge la realidad social existente y por otro la afianza reforzando la ideología predominante. O sea, leemos lo que deseamos y al leerlo lo afianzamos, lo hacemos más fuerte.

En general los arquetipos, estereotipos, literarios son una  fuente muy valiosa para el análisis social del momento, porque nos da una información de la visión que tiene la sociedad, en este caso de los roles de género. Esto me parece apasionante porque hay una retroalimentación continua entre los personajes y la sociedad. Tienen éxito aquellos personajes que reflejan una realidad y/o el deseo o la añoranza de una realidad y a la vez, se alimentan de ella y a la vez al volverse a interiorizar, en la lectura o visionado de los mismos seguimos manteniendo ese mismo patrón.

Se quedan ahí, en la memoria colectiva, reflejan los códigos de conducta, lo que está bien y lo que está mal... Algunos de los cuentos de hadas nacieron como enseñanzas para educar a las niñas nobles.

El tipo de amor que se cuenta en los cuentos, en las telenovelas, es el caldo de cultivo de la VG.

Podemos encontrar cientos de ejemplos... Shakespeare escribió “La fierecilla domada”, por favor, si no recordáis el tema revisadlo. Y hoy leemos “Las 50 Sombras de Grey”, una trilogía que es una novela rosa más, un cuento de hadas más,  erótico y sadomaso, pero un cuento tradicional, como tantas otras historias y nada original en sus personajes.

Anastasia es un personaje de cuento moderno. Es virgen, inexperta, representa la pureza, la virginidad, la inocencia... no ha tenido relaciones de pareja, espera al amor de su vida. Es extraño, en un mundo cada vez más sexualizado, esa importancia de las mujeres NO sexualizadas.

Pero Anastasia, un personaje de cuento, pero de este siglo, también es culta, trabajadora, emancipada de su familia, con una vida organizada, libre y preparada.

¿Es dependiente o es independiente?

Le atrae un hombre al que considera superior. Cristian es el príncipe de los cuentos o de las novelas románticas, el que controla la situación, el que maneja dinero, es decir poder y el que controla el sexo, lo que perpetúa el rol tradicional de hombre experto y mujer no dueña de su deseo ni de su placer.

Las mujeres recibimos constantemente estos mensajes contradictorios, debemos cumplir con exigencias estrictas sobre nuestra seducción y nuestro físico, somos utilizadas como seres sexuales pero a la vez, se mantiene el arquetipo de dulce, virgen, inexperta como el deseable es de esta moral contradictoria, no muy diferente de la época de nuestras abuelas.

Veamos algunas conductas favorecedoras del maltrato que han sido reforzadas en los estereotipos o arquetipos tradicionales:

- No debemos salirnos del camino, debemos ser buenas o tendremos un castigo. (Caperucita y Anastasia...)

- No necesitamos saber nada, solo esperar que un hombre nos despierte a la sexualidad y al placer (Bella durmiente, Blancanieves y Anastasia)

- Lo mejor es enamorarte e idealizar a un desconocido que ves un momento de lejos (La Sirenita, Bella Durmiente...)

- Cualquiera puede besarte sin conocerte y sin tu permiso, incluso estando dormida o atragantada con una manzana (Bella Durmiente, Blancanieves...)

- Hacernos las tontas para que ellos se sientan más importantes... Volvernos feas para ser como el ser que amo (Fiona)

- Si un hombre te secuestra o te acosa, es el amor de tu vida, debemos acostumbrarnos a alternar el rechazo y la cercanía (Bella y Anastasia)

- Podemos cambiarle, curarle de su dolor interior, aunque para eso tengamos que valorar más sus emociones que las nuestras... (Bella, Anastasia...)

- Está bien que nos mientan y embauquen “Ven princesa y déjate llevar a un mundo ideal” “¿Confías en mí?”) (Jasmin...)

- El aislamiento y el dolor harán que nos rescaten (Rapuntzel, Cenicienta, Anastasia)

- Siempre vamos a necesitar de alguien para salvarnos (príncipes, hadas...) solas no podemos...

- La entrega de algo personal e importante, la merma de la libertad personal (La sirenita, Anastasia)

- Los príncipes se enamoran solo con una mirada de las protagonistas, por la inocencia, la pureza, la dulzura, la sumisión, la belleza, la juventud... no tenemos ni que decir una palabra!!! (todas)

- Las mujeres son enemigas entre ellas (hermanastras, madrastras, brujas... Se intenta una separación entre las protagonistas y las otras mujeres.

- El matrimonio es el premio a la generosidad, el sufrimiento y la entrega, es el fin de las chicas buenas, el único fin posible, el final feliz (todas)

En resumen... si le quieres gustar... calladita y quieta estás más guapa...

Los cuentos son solo un ejemplo de toda esa educación no consciente que recibimos en la vida. Aunque también he de decir que las feministas hemos leído los cuentos de hadas... y aquí estamos, un poco tocadas, pero con bastante conciencia...

El libro de las 50 Sombras, contra lo que pudiera parecer NO es un libro moderno, el hecho de que incluya sexo explícito NO lo hace moderno. Pero millones de mujeres han leído y disfrutado este libro, lo han regalado, lo han prestado, comentado y compartido, lo hemos convertido en protagonista de debates, jornadas y de decenas de artículos.

Y eso solo significa una cosa, que seguimos fantaseando sobre un pasado irreal y que los roles tradicionales continúan profundamente arraigados en la sociedad, en nuestras tripas.

Y significa que los avances en igualdad son todavía muy frágiles. No demos nada por hecho, ninguna conquista de derechos está terminada. Tengamos cuidado...

Aprender de otras fuentes, conocerse, aceptarse, quererse, cuidarse... es necesario para ejercer más fuerza de la que la presión social ejerce sobre nosotras...

RM/xt

PUBLICADO EN REVISTA SEXPOL Nº 112, ENERO – MARZO 2014

lunes, 1 de junio de 2015

Taller: DESEO Y PLACER; Cartografía del cuerpo y las emociones


Ofrecemos un nuevo Taller donde podrás explorar las emociones de tu cuerpo, que no son otras que las tuyas, a través de un viaje de dos días (16 horas).

Flavia y Bea, compañeras en el viaje del crecimiento personal y de los espacios feministas, comenzaron a compartir dudas y descubrimientos en el infinito planeta de los feminismos. Desde entonces comenzaron a crear redes con otras mujeres, salir a las calles y poner patas arriba nuestros hogares para convertirlos en nuestros lugares seguros.. 

Y como nunca es bastante, se formaron también en terapia gestalt y terapia de reencuentro, para desenmarañar las trampas patriarcales que tejían las propias telarañas.

En este Taller intensivo "Nos acercaremos a las temáticas del deseo, la seducción, el placer y el erotismo, enfocándolo a mejorar la relación que tenemos con nosotras mismas, pasando por el cuerpo y las emociones. 
Reconoceremos nuestra autenticidad, conoceremos algunos de los muros que nosotras mismas nos creamos, aprenderemos a escucharnos y a contactar con nuestro deseo. Trabajaremos la forma de gustarnos a nosotras mismas, de seducirnos y de darnos cuenta de cómo seducimos. Nos haremos conscientes del poder de nuestra sexualidad.
Analizaremos con perspectiva de género el por qué de los tabúes sexuales y las manipulaciones que se hacen de la sexualidad en el sistema patriarcal, descubriendo de forma personal cómo hemos ido registrando esa información en nuestro cuerpo y su propia memoria emocional.
Nos empoderaremos, crearemos espacios de seguridad y de confianza para disfrutar, gozar y en definitiva, para ser nosotras mismas"


Puedes descargar la información en PDF aquí mismo